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1 32 Centro de Espiritualidad Apostólica San Pablo Traducción y Adaptación de Vers le Dimanche editado por Christ Source.

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1 1 32 Centro de Espiritualidad Apostólica San Pablo Traducción y Adaptación de Vers le Dimanche editado por Christ Source de Vie, Toulouse HACIA EL X DOMINGO ORDINARIO Para Orar Cada Día el Evangelio del Domingo Próximo Del Lunes 3 al Domingo 9 de junio de 2013 Hacia el X Domingo Ordinario Orar en el Corazón del Mundo: Para que las comunidades cristianas irradien el Evangelio en los ambientes más difíciles Orar por la Ciudad Hacia el X Domingo Ordinario Evangelio de Jesucristo según san Lucas Capítulo 7, versículos 11 al 17 Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores». Después se acercó y tocó el féretro. Los que los llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate». El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre. Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo». El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

2 M AR 4 M IÉ 5 L UN 3 J UE 6 El Papa Francisco, antes de la misa inaugural de su pontificado, descendió de su auto para acariciar el rostro de una persona en cama. Gesto quizá inspirado por aquel de Jesús ante la camilla del hombre muerto. Gesto misterioso, portador del poder de la resurrección. Si esta última me es difícil de comprender, dejo que este pasaje me evangelice: lejos de los avances técnicos y científicos más sorprendentes, ¿acaso la resurrección no se explica en la sencillez de un gesto de ternura, de amor, potencialmente llevado a cabo y recibido por cada uno de nosotros? Un lazo restaurado La piedad del Señor Dos cortejos La semana pasada festejamos el Santísimo Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo con la narración de la multiplicación de los panes. Para comenzar la semana, quedémonos en un ambiente de multitud. Dos cortejos imponentes se encuentran: la multitud que sigue a los discípulos de Cristo y la que rodea a una viuda que acaba de perder a su único hijo. El cortejo de la vida frene al de la muerte. Contemplo este cara a cara preguntándome a cuál de los dos cortejos tengo ganas de unirme. Debo ejercer mi libertad: ¿ya me di cuenta de que mi vida da testimonio de la elección, más o menos consciente, de uno de estos dos cortejos? Jesús lo puede todo. Lo sabemos. Él está investido del poder de Dios. Pero lo propio de Dios en el que creemos es que está tan abierto a su Creación que se deja afectar por los sufrimientos humanos. Y también es la angustia de esta viuda que acaba de perder a su único hijo (encontrándose así en una situación social precaria) lo que conmueve al Señor. El día de hoy, llevo en mi corazón a las hermanas cuyos maridos e hijos, mueren en a causa de la violencia sangrienta en nuestro país, desde hace varios años. Un gesto profético Jesús ordenó al muerto que se levantara no tanto para su resurrección misma sino más bien para devolverlo a su madre. La vida nueva es la de una recreación, una relación restablecida del amor filial restaurado después de la prueba de la precariedad y de la muerte. Puedo dar gracias por las situaciones de reconciliación de las que soy testigo y que son fuente de vida ahí donde, durante un tiempo, reinó la muerte.

3 V IE 7 Orar en el Corazón del Mundo El día de hoy festejamos al Sagrado Corazón de Jesús. El Evangelio del día narra la alegría del pastor que recupera a la única oveja perdida de su rebaño. Igual que el Evangelio que meditamos desde el lunes, en el que somos testigos de un Jesús que no ve multitudes sino la angustia de una persona, en su singularidad. Confío a Dios a aquellos cuya misión es dirigir a una colectividad: un Estado, una ciudad, una empresa pero también en el mundo asociativo, sindical, etc. Que el corazón de Jesús ilumine a todos estos dirigentes para que ningún alma de las que les son confiadas pase de largo de la Buena Noticia. D OM 9 8 Cada quien, con otros Oremos Para que las comunidades cristianas irradien el Evangelio en los ambientes más difíciles Atentos juntos Espíritu de temor S ÁB 8 Los dos cortejos iniciales ahora están unidos pues el temor se apodera de todos. El pueblo judío, en espera del Mesías, da gloria: Dios ha visitado a su pueblo. Medito sobre este temor, uno de los dones del Espíritu Santo. No tiene nada que ver con la cobardía ni con el servilismo frente a un Dios-Coco, sino que expresa, por el contrario, el respeto y la reverencia ante el Dios de la vida. Quizá a cierta mentalidad de nuestra época, muy permisiva, le cuesta trabajo admitir esta noción. Pido al Señor que me permita conocer la justicia del espíritu de temor. Al ir a misa, formaremos una pequeña multitud en la iglesia, precursora de las reuniones más grandes este verano, como la que reunirá a varios millones de jóvenes en Río en las jornadas mundiales de la juventud en unas semanas más. Recordaremos que, reunidos detrás de Cristo, el poder de la muerte algunas veces hace su obra sobre una u otra persona. En seguimiento del profeta Elías (Primera Lectura) y del Señor, ahora está en nosotros identificar en nuestra comunidad a aquellos que están angustiados. También está en nosotros saber aceptar la ayuda de quienes pueden aumentar en nosotros el poder de vida. Sí, Dios ha visitado a su pueblo: todos juntos, demos gloria.

4 ORAR EN LA CASA 12 O RAR EN LA CASA Gracias a Dios, nosotros no estamos perpetuamente enla muerte, pero ¿y a nuestro alrededor? Podemos, con nuestro entorno, identificar y hablar (sobriamente) de quienes atraviesan estos barrancos de la muerte. ¿Qué vamos a hacer para ayudarlos, para apoyarlos? Con frecuencia el duelo y la depresión dan miedo. No llores... Yo te lo ordeno, levántate San Lucas 7, Olor de pan fresco ante una panadería, aromas de perfumes ante una perfumería, olores de arreglos florales de la florería, pero también contaminación de los automóviles y malos olores de la ciudad. Experimentando con la nariz esta diversidad, pidamos al Espíritu que nos haga oler y reconocer el buen aroma de Cristo. Una manera de orar en la ciudad (2/5) Reconozcámoslo y veamos juntos la mejor manera de actuar y que será portadora de vida ante estas personas. Una palabra, una atención, un signo: un mensaje, flores, un pequeño regalo o comida… esto basta para decir: no estás solo, yo estoy contigo. No es difícil pero requiere que salgamos de nosotros mismos para expresar, a nuestra manera, la ternura de Dios por la persona en necesidad.

5 ________________________________ ________________________________ _______________________________________________ _______________________________________________ _______________________________________________ ¿Cuántas veces en nuestras vidas hemos vivido estos tiempos de muerte? Muertes de seres queridos que nos dejan por un tiempo fuera de la vida o, incluso, periodos en los que nos vemos atrapados por las fuerzas de la muerte. En estos momentos, Jesús se nos acerca. Presencia afectuosa de amigos o signo que reconocemos como llamado a la vida. ¿Sabremos oír estos no llores… levántate? ¿Sabremos estar presentes para aquellos que están inmersos en la pena? Demos gloria a Dios que nos concede vivir estos momentos de intensa fraternidad. La mujer llora, y con razón. La imaginamos fácilmente replegada sobre sí misma, encerrada en su dolor, reuniendo sus fuerzas para enterrar a su único hijo que la deja sola, sin protección y a merced de todos. Del joven no sabemos nada: ¿accidente, enfermedad? No importa, está muerto. Ante un drama semejante, Jesús reacciona con una gran ternura por la mujer. La muerte no podrá triunfar sobre ella así como tampoco se llevará a su único hijo.


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