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También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y.

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Presentación del tema: "También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y."— Transcripción de la presentación:

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2 También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. Mateo 13:45, 46

3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Colosenses 2:3

4 EL SALVADOR comparó las bendiciones del amor redentor con una preciosa perla. Ilustró su lección con la parábola del comerciante que busca buenas perlas, "que hallando una preciosa perla, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró". Cristo mismo es la perla de gran precio. En él se reúne toda la gloria del Padre, la plenitud de la Divinidad. Es el resplandor de la gloria del Padre, y la misma imagen de su persona. La gloria de los atributos de Dios se expresa en su carácter.

5 Cada página de las Santas Escrituras brilla con su luz. La justicia de Cristo, cual pura y blanca perla, no tiene defecto ni mancha. Ninguna obra humana puede mejorar el grande y precioso don de Dios. Es perfecto. Todo lo que puede satisfacer las necesidades y los anhelos del alma humana, para este mundo y para el mundo venidero, se halla en Cristo. Nuestro Redentor es una perla tan preciosa que en comparación con ella todas las demás cosas pueden reputarse como pérdida.

6 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron. Juan 1:11; Juan 1:5 A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron.

7 También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. Mateo 13:45-46

8 Pero no todos fueron indiferentes a la dádiva del cielo. El comerciante de la parábola representa a una clase de personas que desea sinceramente la verdad. En diferentes naciones ha habido hombres fervientes y juiciosos que han buscado en la literatura, en la ciencia y en las religiones del mundo pagano aquello que pudieran recibir como el tesoro del alma.

9 Entre los judíos había personas que estaban buscando lo que no tenían. Insatisfechos con una religión formal, anhelaban algo que fuera espiritual y elevador. Los discípulos escogidos por Cristo pertenecían a la última clase; Cornelio y el eunuco etíope, a la primera. Habían estado anhelando la luz del cielo y orando para recibirla; y cuando Cristo se les reveló, lo recibieron con alegría.

10 Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues habéis visto cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. 1 Samuel 12:24

11 En la parábola, la perla no es presentada como dádiva. El tratante la compró a cambio de todo lo que tenía. Muchos objetan el significado de esto, puesto que Cristo es presentado en las Escrituras como un don. El es un don, pero únicamente para aquellos que se entregan a él sin reservas, en alma, cuerpo y espíritu. Hemos de entregarnos a Cristo para vivir una vida de voluntaria obediencia a todos sus requerimientos.

12 Todo lo que somos, todos los talentos y facultades que poseemos son del Señor, para ser consagrados a su servicio. Cuando de esta suerte nos entregamos por completo a él, Cristo, con todos los tesoros del cielo, se da a sí mismo a nosotros. Obtenemos la perla de gran precio.

13 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:9

14 La salvación es un don gratuito, y sin embargo ha de ser comprado y vendido. En el mercado administrado por la misericordia divina, la perla preciosa se representa vendiéndose sin dinero y sin precio. En este mercado, todos pueden obtener las mercancías del cielo. La tesorería que guarda las joyas de la verdad está abierta para todos. "He aquí he dado una puerta abierta delante de ti declara el Señor, la cual ninguno puede cerrar".

15 Ninguna espada guarda el paso por esa puerta. Las voces que provienen de los que están adentro y de los que están a la puerta dicen: Ven. La voz del Salvador nos invita con amor fervoroso: "Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico"*. El Evangelio de Cristo es una bendición que todos pueden poseer. El más pobre es tan capaz de comprar la salvación como el más rico; porque no se puede conseguir por ninguna cantidad de riqueza mundanal. La obtenemos por una obediencia voluntaria, entregándonos a Cristo como su propia posesión comprada.

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