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LAS LENGUAS EUROPEAS Y SUS POESÍAS:

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Presentación del tema: "LAS LENGUAS EUROPEAS Y SUS POESÍAS:"— Transcripción de la presentación:

1 LAS LENGUAS EUROPEAS Y SUS POESÍAS:
SAINT-JOHN PERSE Dra. Beatriz Mangada Universidad Autónoma de Madrid 17 de febrero de 2014

2 Guión de la presentación
El francés, Francia y la Francofonía. Los grandes nombres de la poesía francesa: La figura de Saint-John Perse. La obra de Saint-John Perse: Lectura y análisis de algunos de sus poemas más representativos. Referencias bibliográficas

3 El francés, Francia y la Francofonía
1. Del “gaulois” al “françois”

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7 El francés, Francia y la Francofonía
2. De la Galia a la Francia del siglo XXI

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14 3. Francofonía : fenómeno lingüístico y geográfico
Onésime Reclus ( ) Noción  de pertenencia lingüística – valores culturales – y geográfica vs la noción de raza o de etnia. La agrupación de los distintos países que conforman la Francofonía tienen en común el francés como lengua materna o como lengua difundida y adoptada. 1880, el geógrafo francés Onésisme Reclus ( ) inventa el término «francophonie» para definir al conjunto de personas y paises que utilizan el francés con fines diferentes. 1926, Creación de l’Association des écrivains de langue française

15 1950, Creación del’Union de la presse francophone (UPF)
1955, Creación de Radios francophones publiques (Radio France, Radio Suisse Romande, Radio-Canada et Radio-télévision Belge d'expression française) 1960, Hamani Diori, Habib Bourguiba et Léopold Sédar Senghor proponen reagrupar aquellos países recientemente independientes pero que desean seguir manteniendo relaciones culturales y lingüísticas con Francia. 1962, la revista Esprit publica un número en el que el término «francophonie» aparace de nuevo y se impone definitivamente frente a otras opciones como « francitude », «communauté de langue française» ou même «Commonwealth francophone» et «Commonwealth à la française». 1970, reación de la Agence de Coopération culturelle et technique que se convertirá en pocos años en la Organisation International de la Francophonie. 1984 Creación de TV5, cadena de televisión francófona.

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17 Los grandes poetas de la literatura francesa
Edad Media A la poesía medieval pertenecen: - las canciones de gesta : Chanson de Roland - y la poesía cortés de trovadores en el sur de Francia, donde por razones políticas y sociales, la vida era menos belicosa frente a otras regiones del norte. Siglos XIV y XV Este período muy se caracteriza por la aparición de nuevas manifestaciones líricas como las rondallas, los “lais” y las baladas. Entre los nombres más notables encontramos a: - Jean Froissart, - Christine de Pisan, - Charles d'Orléans y - François Villon. La poesía francesa del siglo XVI El grupo de la Pléiade (Clément Marot, Louise Labé o Maurice Sève entre otros) – humanistas que aspirarán a elevar el francés a la altura de los grandes autores latinos – proporcionará un gran impulso a la lengua y lírica francesa. Sus principales impulsores serán Pierre de Ronsard y Joachim du Bellay.

18 El siglo XVII conoce dos etapas; por una parte la poesía barroca con Théophile le Vieux, Pierre de Marbeuf o Saint Amant y un segundo período más clásico con Malherbe y Boileau. Aunque, sin duda, el poeta más conocido de este siglo será Jean de La Fontaine con sus Fábulas. Durante el Siglo de las Luces, la poesía como género narrativo atraviesa una etapa de crisis ; sobresale sin embargo, la figura de André Chénier.

19 El siglo XIX puede ser considerado como el siglo de oro de la poesía francesa. El Romanticismo nutre toda la primera parte del siglo y de manera particular los años 1820 a Cabe citar a cinco poetas como máximos exponentes de esta corriente estética que recorrerá toda Europa: Alphonse de Lamartine, Alfred de Musset, Alfred de Vigny, Victor Hugo y Gérard de Nerval. Como reacción contra el egocentrismo de este período surge el Parnaso; en esta ocasión la poesía se centrará en el trabajo formal del poeta; a esta tendencia pertenecen: Leconte de Lisle y José -Maria de Heredia. Sin embargo, de todas las figuras poéticas de este siglo sobresale sin duda quién será más tarde considerado como el gran poeta francés por excelencia, Baudelaire gracias sobre todo a « Les  Fleurs du mal”. El siglo finaliza con la aparición de un último movimiento, el Simbolismo que contará con tres grandes poetas, Verlaine, Rimbaud y Mallarmé.

20 El siglo XX arrancará con efervescencia gracias a las creaciones poéticas de Paul Valery, Guillaume Apollinaire y Paul Claudel. Un nuevo impulso se anuncia con la llegada del Surrealismo que contará con grandes nombres como Louis Aragon, André Breton, Jules Supervielle o Henri Breton, A partir de 1940 las corrientes poéticas se diversifican y encontramos poetas comprometidos como Jacques Prévert o cosmopolitas como Saint-John Perse; poetas más místicos como Yves Bonnefoy; o poetas del “parti pris des choses” tal y como sugería Francis Ponge.

21 SAINT-JOHN PERSE ( )

22 La figura de Saint-John Perse
Marie-René Alexis Saint-Leger Leger nació el 31 de mayo de 1887 en Pointe-à- pitre (Guadeloupe), colonia francesa situada en el Mar Caribe. Su bisabuelo, procurador, se asentó en Guadalupe en Tanto su abuelo como su padre fueron también abogados, y su padre, además, llegó a formar parte del gobierno municipal. La familia poseía dos plantaciones, una de café y otra de azúcar.

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24 En 1897, la presidencia pasa a manos del primer presidente nativo, Hégessipe Légitimus, quien ejercerá una política muy poco permisiva con los colonos. Así, en 1899, la familia se traslada a Pau (Francia) tras más de dos siglos de presencia en las islas. Este viaje supondrá, además del dolor de dejar atrás los espacios y recuerdos de la infancia, el primer contacto con Europa, la primera vez que Leger verá la nieve en las cumbres de la Azores. A su llegada a Francia, el joven Leger se siente como un expatriado; opta entonces por centrarse en los estudios, destacando como un brillante alumno; compaginará su vida estudiantil con las tres grandes aficiones que practicará hasta el final de sus días, a saber: el senderismo, la equitación y la navegación por el  Atlántico. En 1904 inicia su carrera universitaria en la Universidad de Burdeos y en 1910 se licencia en Derecho. Durante estos años escribe los primeros poemas de Elogios que van apareciendo publicados en La Nouvelle Revue française.

25 Leger frecuentará además los clubs literarios y conocerá a artistas y escritores como Odilon Redon, Paul Claudel, Valéry Larbaud y André Gide (miembros algunos de ellos de La Nouvelle Revue Française). En 1911 aparece publicado su primer libro de poesía Elogios. En 1914, inició su carrera como diplomático, sirviendo en España, Alemania y el Reino Unido. De 1916 a 1921, fue secretario de la embajada francesa en Pekín. En 1924, fue nombrado director del gabinete diplomático de Aristide Briand, cargo que ocupó hasta Su amistad con Paul Valéry, será decisiva para lograr publicar un nuevo libro de poemas Anábasis, en 1924, esta vez bajo el pseudónimo de St-John Perse (No será hasta su exilio en América cuando adopte definitivamente la forma Saint-John Perse). Fue secretario general del ministerio de asuntos exteriores hasta 1940, año de la ocupación de Francia por Alemania. Es destituido de su puesto por su posición al margen del régimen colaboracionista de Vichy, que le priva de la nacionalidad francesa y que no recuperará hasta la Liberación. Alexis Leger termina de este modo su etapa de diplomático e inicia un largo exilio en Washington D.C.

26 Durante su estancia en Estados Unidos sobrevivió como asesor de la Biblioteca del Congreso, y es en el país norteamericano donde reanuda, tras diecisiete años de silencio, la que será su etapa más fecunda como poeta. Durante este período, publicará Exilio (1942), Lluvias (1943), Nieves (1944), Vientos (1946) y Amargos (1957)

27 En 1959 recibe el Grand Prix national des Lettres y en el Premio Nobel de Literatura. Su discurso, con motivo de la entrega de este galardón, ha quedado como un modelo de elocuencia. En los últimos años de su vida escribió Crónica (1960), Pájaros (1963) y Canto por un equinoccio (1971), entre otros. Muere el 20 de septiembre de 1975 en su casa de campo en Giens, en el Sur de Francia.

28 La obra de Saint-John Perse
Éloges (1911) La Gloire des Rois (1924) Anabase (1924) Exil (1943) Pluies (Éditions Lettres françaises, 1944] Vents (1946) Amers (1956) Chronique (1960) Poésie (discurso pronunciado en Estockholm el11 de diciembre de1960 con motivo de la entrega del Premio Nobel de literatura) L'ordre des oiseaux (1962), reditado en 1963 bajo el título Oiseaux Pour Dante (discurso pronunciado en Florencia el 20 de abril de1965 en la inaguración del congreso international en torno al 7º centenario de Dante) Croisière aux Îles Éoliennes (notas personales tomadas en julio de 1967 durante la 5ª y última travesía a bordo del Aspara, 1ª edition en1987 en Cahiers Saint-John Perse n° 8-9) Chant pour un équinoxe (1971) Nocturne (1973) Sécheresse (1974) Œuvres complètes, « Bibliothèque de la Pléiade », Gallimard, 1972, volume concebido en su totalidad por el propio poeta anónimamente; la bibliografía, las notas y comentarios asó como la bibliografía y la correspondencia son suyas. Redición ampliada en 1982.

29 Lectura y análisis de algunos de sus poemas más representativos.
Elogios (1911) – Ciclo antillano Glorificación del país natal; nostalgia de une infancia en Guadalupe; términos que designan las prácticas antillanas y en ocasiones una sintaxis criolla que en Saint-John Perse gusta de la repetición de estructuras. En su deseo por el anonimato, el poeta se convierte en un hombre ordinario que se asombra ante lo cotidiano. Este compendio poético que evoca la infancia de manera discontinua, está compuesto por: Écrit sur la porte, Images à Crusoe, Pour fêter une enfance y Éloges. El propio término de elogio, en su acepción de hablar bien de algo o alguien, simboliza el acto de creación poética de Saint-John Perse en quien el acto mismo del elogio iguala al que alaga y al que es alagado. En “Palmeras” confluyen el tema de la pureza, las imágenes de la naturaleza tropical, la ensoñación de un pasado inmemorial, el exotismo y la feminidad.

30 Pour fêter une enfance, “Palmes…” dans Éloges (1911)
Alors on te baignait dans l’eau-de-feuilles-vertes; et l’eau encore était le soleil vert; et les servantes de ta mère, grandes filles luisantes, remuaient leurs jambes chaudes près de toi qui tremblait… (Je parle d’une haute condition, alors, entre les robes, au règne de tournantes clartés.) Palmes! et la douceur d’une vieillesse des racines…! La terre alors souhaita d’être plus sourde, et le ciel plus profond où des arbres trop grands, las d’un obscur dessein, nouaient un pacte inextricable… (J’ai fait ce songe, dans l’estime: un sûr séjour entre les toiles enthousiastes.) Et les hautes racines courbes célébraient l’en allée des voies prodigieuses, l’invention des voûtes et des nefs Et la lumière alors, en de plus purs exploits féconde, inaugurait le blanc royaume où j’ai mené peut-être un corps sans ombre... (Je parle d’une haute condition, jadis, entre des hommes et leurs filles, et qui mâchaient de telle feuille.) Alors, les hommes avaient une bouche plus grave, les femmes avaient des bras plus lents; alors, de se nourrir comme nous de racines, de grandes bêtes taciturnes s’ennoblissaient; et plus longues sur plus d’ombres se levaient les paupières… (J’ai fait ce songe, il nous a consumés sans reliques.)

31 ¡Palmeras...! Para celebrar una infancia, Elogios Entonces te bañaban en el agua-de-hojas-verdes;  y era también el agua verde sol, y las sirvientas de tu madre, altas mozas lucientes, meneaban sus cálidas piernas cerca de tu temblor... (Hablo de una alta condición, antaño, entre los trajes, en el reino de girantes claridades.)   ¡Palmeras...! ¡y la dulzura de una vejez de las raíces...! la tierra entonces deseó ser más sorda, y el cielo más profundo en donde los árboles demasiado grandes, fatigados de un oscuro designio, anidaban un pacto  inextricable... (He tenido este sueño, en la estimulación: una segura permanencia entre las telas entusiastas.) Y las altas raíces curvadas celebraban la partida de los prodigiosos caminos, la invención de las bóvedas y las naves, y la luz entonces, en más puros hechos fecunda, inauguraba el blanco reino al que lleve tal vez un cuerpo sin sombra... (Hablo de una alta condición, antaño, entre hombres y sus hijas, que masticaban cierta hoja.) Entonces, los hombres tenían una boca más grave, las mujeres tenían brazos más lentos; entonces, de nutrirse como nosotros las raíces, grandes bestias taciturnas se ennoblecían; y más largos sobre más sombra se levantaban los párpados... (Tuve ese sueño, nos ha consumido sin reliquias.) 

32 Anabasis (1924) – Ciclo asiático:
Trazas de su paso por el continente asiático o expedición hacia el interior del poeta (Ἀνάβασις en griego clásico). La obra retoma el título de un relato del historiador griego Jenofonte(en torno al 380 a. J.-C.) en su narración de la expedición de Ciro el Joven contra su hermano y la retirada de diez mil mercenarios griegos que tras la muerte de Ciro, regresan a su patria atravesando toda Asia menor. Saint-John Perse da vida en esta ocasión a figuras legendarias, terratenientes que se encargarán de levantar ciudades tras elegir minuciosamente el lugar y consultar los augurios. Sin embargo, el conquistador no tardará en sentir la necesidad de seguir adelante, dejando de lado sus proyectos para retomar la travesía del desierto en su conquista de la tierra. Anabasis es, pues, un canto de lenguaje y ritmos épicos; una solemne composición poética para inventariar, nombrar y exaltar la riqueza del mundo. Desde un punto de vista esquemático, la composición se abre y se cierra con un canto en medio de los cuales, el lector encuentra seis poemas.

33  ...ha ! toutes sortes d'hommes dans leurs voies et façons : mangeurs d'insectes, de fruits d'eau ; porteurs d'emplâtres, de richesses ! l'agriculteur et l'adalingue, l'acuponcteur et le saunier ; le péager, le forgeron ; marchands de sucre, de cannelle, de coupes à boire en métal blanc et de lampes de corne ; celui qui taille un vêtement de cuir, des sandales dans le bois et des boutons en forme d'olives ; celui qui donne à la terre ses façons ; et l'homme de nul métier : homme au faucon, homme à la flûte, homme aux abeilles ; celui qui tire son plaisir du timbre de sa voix, celui qui trouve son emploi dans la contemplation d'une pierre verte ; qui fait brûler pour son plaisir un feu d'écorces sur son toit ; qui se fait sur la terre un lit de feuilles odorantes, qui s'y couche et repose ; qui pense à des dessins de céramiques vertes pour des bassins d'eaux vives ; et celui qui a fait des voyages et songe à repartir ; qui a vécu dans un pays de grandes pluies ; qui joue aux dés, aux osselets, au jeu des gobelets ; ou qui a déployé sur le sol ses tables à calcul ; celui qui a des vues sur l'emploi d'une calebasse ; celui qui traîne un aigle mort comme un faix de branchages sur ses pas (et la plume est donnée, non vendue, pour l'empennage des flèches), celui qui récolte le pollen dans un vaisseau de bois (et mon plaisir, dit-il, est dans cette couleur jaune) ; celui qui mange des beignets, des vers de palmes, des framboises ; celui qui aime le goût de l'estragon ; celui qui rêve d'un poivron ; ou bien encore celui qui mâche d'une gomme fossile, qui porte une conque à son oreille, et celui qui épie le parfum de génie aux cassures fraîches de la pierre ; celui qui pense au corps de femme, homme libidineux ; celui qui voit son âme au reflet d'une lame ; l'homme versé dans les sciences, dans l'onomastique ; l'homme en faveur dans les conseils, celui qui nomme les fontaines, qui fait un don de sièges sous les arbres, de laines teintes pour les sages ; et fait sceller aux carrefours de très grands bois de bronze pour la soif ; bien mieux, celui qui ne fait rien, tel homme et tel dans ses façons, et tant d'autres encore ! les ramasseurs de cailles dans les plis de terrains, ceux qui récoltent dans les broussailles les oeufs tiquetés de vert, ceux qui descendent de cheval pour ramasser des choses, des agates, une pierre bleue pâle que l'on taille à l'entrée des faubourgs (en manière d'étuis, de tabatières et d'agrafes, ou de boules à rouler aux mains des paralytiques) ; ceux qui peignent en sifflant des coffrets en plein air, l'homme au bâton d'ivoire, l'homme à la chaise de rotin, l'ermite orné de mains de fille et le guerrier licencié qui a planté sa lance sue son seuil pour attacher un singe... ha ! toutes sortes d'hommes dans leurs voies et façons, et soudain ! apparu dans ses vêtements du soir et tranchant à la ronde toutes questions de préséance, le Conteur qui prend place au pied du térébinthe Anabase, X (1924)

34 ¡ah! toda suerte de hombres en sus vías y maneras: comedores de insectos, de frutos acuosos; portadores de emplastos, de riquezas! El agricultor y el adalingue, el acupuntor y el salinero; el peajero, el herrero, mercaderes de azúcar, de canela;  de copas para beber en metal blanco y lámparas de cuerno; el que hace un vestido de cuero, sandalias de madera y botones en forma de aceituna; el que da a la tierra sus obras; y el hombre de ningún oficio: hombre del halcón, hombre de la flauta, hombre de las abejas; el que halla su placer en el timbre de su voz, el que encuentra su empleo en la contemplación de una piedra verde; que hace arder para su regocijo un fuego de cortezas sobre su techo; que se hace en tierra un lecho de hojas aromáticas, que sobre él se tiende y reposa; que piensa en dibujos de cerámicas verdes para estanques de aguas vivas; y el que hace viajes y sueña con partir de nuevo; que ha vivido en un país de muchas lluvias; que juega a los dados, a la taba, al juego de los cubiletes; o que ha desplegado sobre el suelo sus tablas de cálculo; el que tiene ideas sobre la utilización de una calabaza; el que arrastra un águila muerta como un haz de ramas tras sus pasos (y la pluma es donada, no vendida, para el empenacho de los cercos); el que recoge el polen en un vaso de madera (y mi placer, dice, está en este color amarillo); el que come buñuelos, gusanos de palma, frambuesas; el que ama el sabor del estragón; el que sueña con un pimiento; o también el que masca una goma fósil, que lleva una concha a su oído y el que espía el perfume de genio en las grietas frescas de la piedra; el que piensa en el cuerpo de mujer, hombre libidinoso; el que ve su alma en el reflejo de una cuchilla; el hombre versado en las ciencias, en la onomástica; el hombre favorito en los concejos, el que bautiza las fuentes, dona bancos bajo los árboles, lanas teñidas para los sabios; y hace empotrar en las encrucijadas muy grandes cuencos de bronce para la sed; aun mejor, el que no hace nada, tal hombre y tal en sus maneras, y tantos otros todavía! los recogedores de codornices en los repliegues del terreno, los que cosechan en las malezas huevos con pintas verdes, los que se apean del caballo para recoger cosas, ágatas, una piedra azul pálido que tallan a la entrada de los arrabales (a manera de estuches, tabaqueras, broches, o de bolas para rodar en las manos de los paralíticos); los que pintan silbando cofrecillos al aire libre, el hombre del bastón de marfil, el hombre de la silla de mimbre, el ermitaño adornado con manos de niña y el guerrero licenciado que ha plantado su lanza en su umbral para atar de ella a un mono… ¡ah! toda suerte de hombres en sus vías y maneras, y de repente! aparecido en sus ropas de noche y zanjando a la redonda toda cuestión de precedencia, el Cuentista que toma sitio al pie del terebinto… Anabasis, X (Traducción de Jorge Zalamea )

35 Exil (1941-1944) – Ciclo americano:
Latencias del continente explorado. Expresión de la condición humana frente a las manifestaciones elementales del universos como la lluvia o la nieve. Evocación constante del sentimiento de ambivalencia con respecto a su pertenencia: “Et n’est-ce pas mon sort toujours, de n’être nulle part à part entière?” (1982: 1058). Forman parte de esta obra: Exil, Pluies, Neiges y Poème à l’étrangère. La riqueza de la lengua caracteriza de nuevo la lírica de Saint-John Perse; precisión y preciosismo, tecnicismos y términos con fuerte resonancia fonética para hacer del canto la palabra misma de la tierra. Poesía física y elemental.

36 Et puis vinrent les neiges, les premières neiges de l'absence, sur les grands lés tissés du songe et du réel ; et toute peine remise aux hommes de mémoire, il y eut une fraîcheur de linges à nos tempes. Et ce fut au matin sous le sel gris de l'aube, un peu avant la sixième heure, comme en un havre de fortune, un lieu de grâce et de merci où licencier l'essaim des grandes odes du silence. Et toute la nuit, à notre insu, sous ce haut fait de plume, portant très haut vestige et charge d'âmes, les hautes villes de pierre ponce forées d'insectes lumineux n'avaient cessé de croître et d'exceller, dans l'oubli de leur poids. Et ceux-là seuls en surent quelque chose, dont la mémoire est incertaine et le récit est aberrant. La part que prit l'esprit à ces choses insignes, nous l'ignorons. Nul n'a surpris, nul n'a connu, au plus haut front de pierre, le premier affleurement de cette heure soyeuse, le premier attouchement de cette chose fragile et très futile, comme un frôlement de cils. Sur les revêtements de bronze et sur les élancements d'acier chromé, sur les moellons de sourde porcelaine et sur les tuiles de gros verre, sur la fusée de marbre noir et sur l'éperon de métal blanc, nul n'a surpris, nul n'a terni cette buée d'un souffle à sa naissance, comme la première transe d'une larme mise à nu... Il neigeait, et voici, nous en dirons merveilles : l'aube muette dans sa plume, comme une grande chouette fabuleuse en proie aux souffles de l'esprit, enflait son corps de dahlia blanc. Et de tous les côtés il nous était prodige et fête. Et le salut soit sur la face des terrasses, où l'Architecte, l'autre été, nous a montré des œufs d'engoulevent ! Neiges, I (1944)

37 Y luego cayeron las nieves, las primeras nieves de la ausencia, sobre los grandes anchos tejidos por el sueño y por lo real; y remitida toda pena a los hombres memoriosos, hubo una frescura de telas en nuestras sienes. Y esto fue en la mañana, bajo la sal gris del alba, un poco antes de la hora sexta, como en un puerto de azar, un lugar de gracia y de merced en donde licenciar el enjambre de las grandes odas del silencio. Y toda la noche, a hurto nuestro, bajo este alto hecho de pluma, llevando muy alto vestigio y cura de almas, las altas ciudades de piedra pómez horadadas de insectos luminosos no habían cesado de crecer y sobresalir, en el olvido de su peso. Y sólo supieron algo aquellos cuya memoria es incierta y su relato aberrante. La parte que tomó el espíritu en esas cosas insignes, la ignoramos; Nadie ha sorprendido, nadie ha conocido, en el más alto frente de piedra, la primera floración de esta hora sedosa, el primer contacto de esta cosa ágil y muy fútil, como un roce de pestañas. Sobre los revestimientos de bronce y sobre los lanzamientos de acero cromado, sobre los morillos de tosca porcelana y sobre las tejas de grueso vidrio, sobre el cohete de mármol negro y la espuela de metal blanco, nadie ha sor-prendido, nadie ha empañado Este vaho de un soplo en su nacimiento, como el trance primero de una espada desenvainada. . . Nevaba, y he aquí que diremos de ello maravillas: el alba muda en su pluma, como una gran lechuza fabulosa presa de los soplos del espíritu, inflaba su cuerpo de dalia blanca. Y por todos lados nos era prodigio y fiesta. Y la salud sea sobre la faz de las terrazas, en donde el Arquitecto, el otro estío, nos mostró huevos de chotacabras. Nieves I, (Traducción de Jorge Zalamea )

38 Amers (1957) – Ciclo americano
Impregnación de los misterios del agua que le ha “toujours et partout bouleversé”. Libro de la plenitud marina, sensual y poética. En Amers Saint-John Perse logra conjugar sus tres temáticas y pulsiones creadoras: la búsqueda, la mujer y el mar. El mar se hace poema porque cómo decía Saint-John Perse:

39 Poesía para acompañar la marcha de una declaración en honor del Mar.
Poesía para ayudar al canto de una marcha a todo alrededor del Mar. Como la empresa de dar vueltas al altar y la gravitación del coro en el circuito de la estrofa. Es un canto de mar como nunca fue cantado, pues es el Mar en nosotros quien lo cantará: El Mar, llevado en nosotros, hasta la consumación del aliento y la peroración del aliento. El Mar, en nosotros, llevando su sedoso rumor de alta mar y su inmensa frescura de fortuna por el mundo. Poesía para calmar la fiebre de una velada en un periplo de mar. Poesía para vivir más intensamente nuestra velada entre las delicias del mar. Y es un sueño de mar como nunca fue soñado, pues es el Mar en nosotros quien lo soñará: El Mar, tejido en nosotros, hasta en sus zarzas abismales, el Mar, en nosotros, tejiendo sus grandes horas de luz y sus grandes pistas de tinieblas? El Mar, todo licencia, todo nacimiento y todo contricción, el Mar, en su aflujo de mar. En la afluencia de sus burbujas y en la infusa sabiduría de su leche, ah, en la ebullición sagrada de sus vocales ?¡las santas hijas! ¡las santas hijas!? El Mar mismo todo espuma, como Sibila en flor sobre su silla de hierro… “Invocación, 3”, en Amers, Versión de Manuel Álvarez Ortega.

40 Poésie pour accompagner la marche d’une récitation en l’honneur de la Mer. Poésie pour assister le chant d’une marche au pourtour de la Mer. Comme l’entreprise du tour d’autel et la gravitation du chœur au circuit de la strophe. Et c’est un chant de mer comme il n’en fut jamais chanté, et c’est la Mer en nous qui le chantera: La Mer, en nous portée, jusqu’à la satiété du souffle et la péroraison du souffle. La Mer, en nous, portant son bruit soyeux du large et tourte sa grande fraîcheur d’aubaine par le monde. Poésie pour apaiser la fièvre d’une veille au périple de mer. Poésie pour mieux vivre notre veille au délice de mer. Et c’est un songe en mer comme il n’en fut jamais songé, et c’est la Mer en nous qui le songera: La Mer, en nous tissée, jusqu’à ces ronceraies d’abîme, la Mer, en nous, tissant ses grandes heures de lumière et ses grandes pistes de ténèbres? Toute licence, toute naissance et toute résipiscence, la Mer! la Mer! à son afflux de mer. Dans l’affluence de ses bulles et la sagesse infuse de son lait, ah! dans l’ébullition sacrée de ses voyelles ?les saintes filles! les saintes filles!? La Mer elle-même tout d’écume, comme Sibylle en fleur sur sa chaise de fer… “Invocation, 3”, Amers, 1957.

41 La voz de Saint-John Perse en su lectura de Poésie en 1960 con motivo de la concesión del premio nobel de literatura Au vrai, toute création de l'esprit est d'abord «poétique» au sens propre du mot; et dans l'équivalence des formes sensibles et spirituelles, une même fonction s'exerce, initialement, pour l'entreprise du savant et pour celle du poète. De la pensée discursive ou de l'ellipse poétique, qui va plus loin et de plus loin? Et de cette nuit originelle où tâtonnent deux aveugles-nés, l'un équipé de l'outillage scientifique, l'autre assisté des seules fulgurations de l'intuition, qui donc plus tôt remonte, et plus chargé de brève phosphorescence. La réponse n'importe. Le mystère est commun. Et la grande aventure de l'esprit poétique ne le cède en rien aux ouvertures dramatiques de la science moderne. Des astronomes ont pu s'affoler d'une théorie de l'univers en expansion; il n'est pas moins d'expansion dans l'infini moral de l'homme - cet univers. Aussi loin que la science recule ses frontières, et sur tout l'arc étendu de ces frontières, on entendra courir encore la meute chasseresse du poète. Car si la poésie n'est pas, comme on l'a dit, «le réel absolu», elle en est bien la plus proche convoitise et la plus proche appréhension, à cette limite extrême de complicité où le réel dans le poème semble s'informer lui-même. (http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1960/perse-speech-fr.html )

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43 Pájaros (1962) – Ciclo provenzal:
Evocación de las aves como guardianes del misterio original. El hombre se convierte en testigo del mundo. Saint-John Perse cuidará extremadamente el lenguaje, ahondando hasta sus orígenes etimológicos.

44 L'oiseau de tous nos consanguins le plus ardent à vivre, mène aux confins du jour un singulier destin. Migrateur, et hanté, acharné d'inflation solaire, il voyage de nuit, les jours étant trop courts pour son activité. Par temps de lune grise couleur du gui des Gaules, il peuple de son spectre la prophétie des nuits. Et son cri dans la nuit est le cri de l'aube elle même : cri de guerre sainte à l'arme blanche. Au fléau de son aile l'immense libration d'une double saison ; et sous la courbe du vol, la courbure même de la terre... L'alternance est sa loi, l'ambiguïté son règne. Dans l'espace et le temps qu'il couvre d'un même vol, son hérésie est celle d'une seule estivation. C'est le scandale aussi du peintre et du poète, assembleurs de saisons aux plus hauts lieux d'intersection. Oiseaux, I (1963)

45 El pájaro, de todos nuestros consanguíneos el de vivir más ardiente, lleva a los confines del día un singular destino. Siendo emigrante, y estando obsesionado por la inflación solar, viaja de noche, por ser los días demasiado cortos para su actividad. En tiempos de luna gris, el color del muérdago de las Galias, puebla con su espectro la profecía de las noches. Y su grito en la noche es el grito de la aurora misma: grito de guerra santa cuerpo a cuerpo. En la falleba de su ala, la oscilación inmensa de una doble estación; y bajo la curva del vuelo, la curvatura misma de la tierra... La alternancia es su ley, la ambigüedad su reino. En el espacio y el tiempo que incuba con un mismo vuelo, su herejía consiste en ser una sola estivación. Es también el escándalo para el pintor y el poeta, ensambladores de estaciones en sus más altos lugares de intersección. Pájaros y otros poemas Trad. Manuel Álvarez Ortega, Visor

46 Recorrer el mundo asegurará a Saint-John Perse la ocasión de nombrar detalladamente los elementos que lo componen. Su discreción y anonimato le llevó a no leer jamás sus poemas en público. La noche en que recibió el reconocimiento internacional dijo: “La poesía se niega a disociar el arte de la vida y el amor del conocimiento. Es acción, poder, innovación que desplaza los límites... La oscuridad que se le reprocha no le es consustancial. Lo propio de la poesía es iluminar. . .” Su poesía trata, pues, del hombre, “de su presencia humana.” “Poète est celui-là qui rompt pour nous l’accoutumance.”

47 Referencias bibliográficas
(histoire de la langue française proposée par Jacques Leclerc) dates.php diplomate/chronologie/ Histoire de la Langue Française , Gérald ANTOINE et Bernard CERGUIGLINI, Paris, CNRS Éditions, 2000. Œuvres complètes, « Bibliothèque de la Pléiade », Gallimard, 1972, 1982. Antología Mínima, Saint-John Perse, Traducción de Jorge Zalamea, Universidad Nacional Autónoma de México, 2008 Pájaros y otros poemas, Trad. Manuel Álvarez Ortega, Visor


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