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23 de ABRIL: DÍA DEL LIBRO. El 23 de abril se conmemora el fallecimiento de tres escritores: el español Miguel de Cervantes y Saavedra, el inglés William.

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1 23 de ABRIL: DÍA DEL LIBRO. El 23 de abril se conmemora el fallecimiento de tres escritores: el español Miguel de Cervantes y Saavedra, el inglés William Shakespeare y del cronista Garcilaso de la Vega (el Inca), todos ocurridos en De esta forma, la Unesco en 1995, aprobó proclamar el 23de abril de cada año el "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor".Miguel de Cervantes y SaavedraWilliam ShakespeareGarcilaso de la Vega "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor".

2 El centro de Educación de Adultos de Melilla se llama Carmen conde Abellán en honor de la insigne escritora que vivió su infancia en Melilla y fue la primera mujer en ingresar en la R.A.E. Una Exposición en el Centro conmemora el Día del Libro repasando la vida y obra de la autora.

3 CARMEN CONDE ABELLÁN ( )

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5 Carmen Conde Abellán nació el 15 de agosto de 1907 en Cartagena(Murcia). Este año, 2007, se celebra el Centenario de su nacimiento. E n el año 1929, se publica su primer libro Brocal, pero su actividad literaria se inicia mucho antes, desde la adolescencia e incluso, como ella reconoce en algunos textos personales, desde la infancia. Textos iniciales agrupados y conservados en un dossier que titula como, Horrendos principios literarios que guardaba mi madre.

6 La familia se traslada a Melilla en el año 1914 y en Melilla viven hasta el año Para Carmen Conde, la infancia pasada en Melilla dejará una profunda huella que se refleja en varias de sus obras, especialmente en Empezando la Vida. En esta obra recuerda a algunas de sus amigas de Melilla, una de ellas era Freha.

7 FREHA Se me quedaba la niña mirando a la frente y toda yo olía a yerbabuena. - Me llamo Freha. - Y yo, Carmen. Levantada el acta de nuestra amistad, le di mis libros y ella me enseñó sus collares de medallitas con palabras árabes que exaltaban la gracia de Dios. Toda aquella primera mañana de amistad, fraternicé con el olor de la miel amasada con huevo; porque Freha llevaba sus cabellos recogidos e impregnados de aquel extraño compuesto que los dejaría brillantes y suaves. Freha era más pequeña que yo, y no sabía leer. Sonreía mostrando sus dientes maravillosos que parecían granos de la hermosa fruta que yo adoraba en mi infancia: de la granada; tan iguales eran y tan bien colocados estaban en sus encías. Cantaba con una vocecilla de vino dulce una canción que nunca olvidaré. En los espejos de su madre- alta y sonámbula, rodeada del humo de sus perfumes quemados – ascendía la música en columna.Se quedaba la niña mirando a la frente y toda yo olía a yerbabuena.

8 PIES DESNUDOS ¡Yo no sabía andar descalza! Freha iba descalza por su casa, y el tierno ruido de sus pisadas me invitaba a odiar el civilizado zapato. La primera vez que adquirí la seguridad de la tierra, directamente bajo mi carne, fue en una siesta recargada de humo oloroso, de azúcar, de bailes encerrados en un círculo reducido. Corrí tanto por los pasillos frescos, que se me resquebrajó la piel de mis pies inhábiles. Freha se reía de mi dolor, enseñándome las uñas pintadas de sus piececitos sabios. Ensayé toda la tarde. Hasta lograr adherirme a las losas dejándoles mis huellas calientes.

9 MELILLA, CIUDAD DE MI INFANCIA. Más que en donde nací, aunque sé que tu vida no contuvo jamás esa larga memoria de Asdrúbales y Austrias, ni tuviera viajes que en mármoles fijara singladuras, ¡oh ciudad de mi infancia, oh Melilla, te quiero! A lo que en ti nací nunca vino la muerte; de lo que nutriste tú se alimentan mis días; soñar, soñar, brotarte en llamaradas y retener tu sol, tu viva mar, tu tierra, que nada rechazó de cuanto yo le puse. Seis años fuimos juntas por donde no caminan sino los tiernos niños, que todo lo esperan de Dios y de sus ángeles...Hasta me diste un perro, que es el noble regalo que al humano le entrega aquel que lo hizo todo, desde Caín al rayo. Te digo que te quiero. Aunque tú no lo oyeras, gritando fui tu nombre por palabras y libros. Pude saber de mí, recordándome tuya, porque tú eres nostalgia que me gotea lumbre. Y he podido volver a recorrerte1. Pude reconocerte toda como mis propios miembros. Aquella callecita, la plaza, el parque, el puerto... Y las niñas amigas que guardo en mis poemas. Cuando anduve por Grecias, Europas y Turquías, cuando abrí en las Américas unos ojos de pasmo, nada te me borró, Melilla de mi niña, de la Carmen más pura que en tu mano cuajó. Prorrumpan las ciudades de milenios sonoros a devorar mis días de juventud, y maduras edades de experiencia que tacta sus confines. Pero yo soy de ti, la mejor yo me tienes. El amor, la amistad, navegaciones trémulas, lectura de la Biblia; sabiduría de muertos que crujen por las ramas de los resecos árboles. A todo me asomabas, de todo me enseñaste. Digo que te amaré de lejos y de cerca, como se puede amar lo que no se recobra. Estás en ti, te he visto hace poco, y te veo, y te veré si Dios me otorga que regrese. ¡Oh mi ciudad de infancia, mi Melilla primera; oh mis casas pequeñas, cómo os amo; y sueño tener otra casita a la mar asomada, porque la mar me lleva y me trae en su furia! Díselo, cuando digas, a otras niñas. Les dices que tuviste conmigo una ardiente semilla que tanto removió tu fermento de sangre que te guarda clavada como un hijo a la entraña. 1966

10 De su primer libro, editado en 1929:Brocal En 1920, Carmen regresa a Cartagena. Allí se enamora del joven escritor Antonio Oliver Belmás, con quien se casaría en Brocal es un libro puro y enamorado. Mi juventud extrema y mi amor por el joven poeta,cartagenero como yo…gestaron su contenido Carmen Conde

11 YO no te pregunto adónde me llevas. Ni por qué. Ni para qué. ¿Tú quieres caminar?, pues yo te sigo. ¡YO seré, de viento, de llama, de agua!. ¿Qué primavera, qué incendio,qué río me ceñirán mejor que tú?

12 De Brocal ¿POR qué me has quitado tus manos, tanto y tan bien como acariciaban mi frente? Para que me quisieras otra vez, te regalaría un collar de islas, un sistema nervioso de horizontes. ¡Me abriría, para ti, todas las mañanas en tus labios!

13 El agua que correrá en tus ríos, seré yo. El alba que abrirá las claraboyas de tu día, seré yo. De Brocal

14 YO soy más fuerte que tú porque me apoyo en ti. LLEVO luceros, luceros en la mano derecha. ¡Y llevo estrellas, estrellas en la mano izquierda! Dime, hombre de todas las noches de luna, ¿qué mano vas a besarme?.

15 De su libro Ansia de la Gracia (1945) Ansia de la Gracia es el primer libro que Carmen Conde puede publicar con su nombre, después de la guerra civil. Aquí está mi verdad humana y divina y el reencuentro con mi madre

16 Desnuda y adherida a tu desnudez. Mis pechos como hielos recién cortados, en el agua plana de tu pecho. Mis hombros abiertos bajo tus hombros. Y tú, flotante en mi desnudez. Alzaré los brazos y sostendré tu aire. Podrás desceñir mi sueño porque el cielo descansará en mi frente. Afluentes de tus ríos serán mis ríos. Navegaremos juntos, tú serás mi vela y yo te llevaré por mares escondidos. ¡Qué suprema efusión de geografías! Tus manos sobre mis manos. Tus ojos, aves de mi árbol, En la yerba de mi cabeza. (De Ansia de la Gracia.) Hallazgo.

17 OFRECIMIENTO Acércate. Junto a la noche te espero. Nádame. Fuentes profundas y frías avivan mi corriente. Mira qué puras son mis charcas. ¡Qué gozo el de mi yelo! Carmen Conde (De Ansia de la Gracia)

18 Primer amor ¡Qué sorpresa tu cuerpo, qué inefable vehemencia! Ser todo esto tuyo, poder gozar de todo sin haberlo soñado, sin que nunca un ligero esperar prometiera la dicha. Esta dicha de fuego que vacía tu testa, Que te empuja de espaldas, te derriba a un abismo que no tiene medida ni fondo. ¡Abismo y sólo abismo de ti hasta la muerte! ¡Tus brazos!

19 Son tus brazos los mismos de otros días, y tiemblan y se cierran en torno de su cuerpo. Tu pecho, el que suspira, ajeno, estremecido de cosas que tú ignoras, de mundos que lo mueven… ¡Oh pecho de tu cuerpo, tan firme y tan sensible que un vaho lo pone turbio y un beso lo traspasa! ¡Si nunca nadie dijo que así se amaba tanto! ¿Podías tú esperar que ardieran tus cabellos, que toda cuanta eres cayeras como lumbre en un grito sin cifra, desde una cordillera gritada por la aurora? ¿Ceniza tú algún día?¿Ceniza esta locura Que estrenas con la vida recién brotada al mundo? ¡Tú no te acabas nunca, tú no te apagas nunca! Aquí tenéis la lumbre, la que lo coge todo Para quemar el cielo subiéndole a la tierra.

20 MADRE I.Recuperada. Sí. Eres el hueso de mi madre, pero tu voz ya no es tu voz tampoco. La memoria de ella te rodea… ¿Su joven estatura, su alegría, aquel ímpetu que me dio la vida! Su palabra fue marcando mi camino. Y aquella voz tan alta y vibradora llega muerta dentro de tu voz. ¿Y tus cabellos…; dónde tus ojos? ¿Dónde el brillo de la luz que me alumbrara? Están secos como frutos sin estío. No los veo ni me guían ya tus ojos.

21 ¿Estos son los pechos que yo tuve en mis labios sin la voz con que los nombro? ¿Es el cuerpo que me hizo, esta traza de carne ya dormida…? ¡Pesas poco, madre! En mis duras piernas yo te mezo, en mis brazos te recuesto como a hija. Te responden maternales las entrañas que me diste. ¡Cuánto dueles! Cual un parto me desgarra tu vejez inesperada. A tu lado hay una sombra de mi sangre… El amor con que me hicisteis aún resuena en mis arterias. Fue tu tronco el más caliente a mi contacto. Siempre anduve yo cubierta con tu apoyo. La conciencia, la lealtad, la fortaleza ante la vida son las tuyas. ¡Y ahora vienes como un niño ante mis ojos: no sonríes ni esperas nada!

22 Hijo de la tierra, te arrojó el Jardín. Aunque veas sombras no quieras lucir. Tu madre era bella, la secan los vientos. Tu madre era tierna, se quema en el yermo. Tu madre mordía la flor del manzano, cuando el hombre puso tu vida en su mano. Tu madre sembraba contigo el centeno, cuando tú bebías la leche en su cuenco. Hijo de la ira de Dios implacable. No podrá salvarte del odio tu madre. No duermas, vigila. No duermas, despierta. Te amenaza fría la heredad desierta. Te persiguen ojos sin dulce descanso. Te aborrece eterna del Creador la mano. Las gacelas corren: correrás tú más. Los leones saltan: tú debes saltar. Los arroyos huyen: tú tienes que huir. Aunque yo lo quiera, ¡no puedes dormir! No duermas, escucha. No duermas, acecha. Silbarán las aves sobre ramas ebrias para hacerte leve esta oscura tierra. Escúchame, hijo: no duermas, no duermas... Por todos los siglos, ¡no duermas, no duermas! Carmen Conde CANCIÓN AL HIJO PRIMERO.

23 Un acontecimiento trágico en su vida: muere su hija antes de nacer. ¿Cómo se va a llamar la niña? – Porque era, acerté, una niña como yo esperaba. _ La niña se llamará María del Mar._¿María del Mar?_ Sí, del Mar. ¡María del Mar y de la muerte se llamó la niña! Porque nació sin vida, tanta como yo creía haberle dado mía. Como en una barca se fue a bordo de su nombre azul y anchísimo, más allá de mí. ¡Espérame, María del Mar! ¡Espérame con tus ojos ya abiertos y llenos de mi imagen; con tus bracitos para mi cuello; con tu sonrisa de ángel sin besos, para mi eternidad encendida!. (Derramen su sangre las sombras) 24 de octubre de 1933

24 Parto de la Muerte Otra de Carmen Conde Abellan Para nacerte otra vez, quiero que vayas delante de mis pasos por la tierra, que, aunque pequeña, es muy grande. Aquí estás acompañada con mi presencia diaria, pero huérfana de ti yo sería, si quedaras. Por esto quiero que andes, pasito a pasito paso, delante y siempre delante, sin prisas y sin descanso. Así, cuando yo me asome al otro lado de aquí, estarás tú preparada para volverme a parir.

25 AUSENCIA DEL AMANTE He vuelto por el camino sin yerba. Voy al río en busca de mi sombra. Qué soledad sellada de luna fría. Qué soledad de agua sin sirenas rojas. Qué soledad de pinos ácidos, errantes... Voy a recoger mis ojos abandonados en la orilla. Carmen Conde

26 CONFORMIDAD ¡Cuánto, Señor, te debo por todos los momentos en que pudiste hacerme sufrir y no lo hiciste! Las horas del dolor suman tiempos tan lentos que más que por la edad se envejece por triste. Carmen Conde

27 La guerra civil española: ( ). MIENTRAS LOS HOMBRES MUEREN Mientras los hombres mueren os digo yo, la que canta desoladas provincias del Duelo, que se me rompen sollozos y angustias contra barcos de ébano furibundo; y la fruta par de mis labios quema de suspiros porque los cielos se han dejado hincar imprecaciones sombrías. A los hombres que mueren yo los sigo en su buscar por entre las raíces y los veneros fangosos, pues ellos y yo tenemos igual designio de ensueño debajo de la tierra. ¡Cállense todos los que no se sientan doblar de agonía hoy, día de espanto abrasado por teas de gritos, que esta mujer os dice que la muerte está en no ver, ni oír, ni saber, ni morir!

28 Roce de Límites Esto que se termina soy yo. No puedo pasar de mí. He llegado hasta mis propios bordes; rebosaría, derramándome, si quisiera a la Puerta de Dios llamar. Una mirada en sí; unos sentidos todos dentro de ellos mismos... Soy ahora el límite total de la criatura. Voy a afirmarme ante el No, a gritar que vine henchida de un latido inexpresable; y que espero me sostengan unas manos sin pulpa de la tierra. Todo llegó conmigo; fabulosas miserias traje absorta y un delgadísimo ramaje de venturas que soñaba bosque de amor en el mundo. De aquí no espero brotar. Nadie me llama. ¿Voy a persistir cual una sombra delante de tu voz jamás oída? Atiéndeme, misterio; no te alcanzo. ¿Eres la quietud, eres violencia de quietud...? ¿Eres yo misma?

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