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Textos: P. Sergé Nicolaff Diseño: Mónica Heller Curso de Mariología para www.institutodeteologia.org y www.oracionesydevociones.infowww.institutodeteologia.orgwww.oracionesydevociones.info.

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2 Textos: P. Sergé Nicolaff Diseño: Mónica Heller Curso de Mariología para y

3 Entre los privilegios de la Virgen María en atención a su dignidad de Madre de Dios y en virtud de los méritos de su Hijo, es de destacar el de su Inmaculada Concepción, reconocido por la Iglesia desde sus inicios y definido como dogma de fe el 8 de diciembre de 1854 por el Papa Pío IX en la Bula Ineffabilis Deus.

4 Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su Concepción fue, por singular gracia y privilegio del Dios omnipo- tente, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios y, por tanto, debe ser firme y constante- mente creída por todos los fieles.

5 Inmune de toda mancha de culpa original: la Iglesia confiesa que María en ningún momento y en modo alguno fue alcanzada por la culpa original que se transmite por generación a la humanidad desde nuestros primeros padres.

6 Pío XII añade que cuando se habla de María, ni siquiera cabe plantearse la cuestión de si tuvo o no algún pecado, por nimio que pudiera pensarse, puesto que lleva consigo la dignidad y santidad más grandes después de las de Cristo. (...) Es tan pura y tan santa que no puede concebirse pureza mayor después de la de Dios (Fulgens corona, ).

7 Sentencia cierta: libre de la concupiscencia desde su concepción.

8 La inmunidad de María es una gracia del Dios todopoderoso que constituye un privilegio sin- gular. Dios se interpone entre María y el pecado para que éste ni siquiera le roce por un instante. Es un privilegio extraordinario concedido a la que había de ser Madre de Dios.

9 Esta verdad no se ha obtenido como una conclusión a partir de la Revelación, o por su conexión con alguna otra verdad revelada. Se trata de una verdad formalmente revelada por Dios. Ha habido progreso en el conocimiento y explicación, pero la verdad era cono- cida desde los comienzos de la Iglesia como divinamente revelada.

10 Anunciación (Lc 1, 28): La expresión llena de gracia traduce la palabra griegakexaritomene, la cual es un participio pasivo. Así pues, para expresar con más exactitud el matiz del término griego, no se debería decir simplemente llena de gracia, sino hecha llena de gracia o colmada de gracia, lo cual indicaría claramente que se trata de un don hecho por Dios a la Virgen. El término (...) expresa la imagen de una gracia perfecta y duradera que implica plenitud (Juan Pablo II, Audiencia general, ).

11 Los Padres advierten que las palabras de Isabel a María, en la Visitación (bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre), dan a entender que María fue la sede de todas las gracias divinas y que fue adornada con todos los carismas del Espíritu Santo, al extremo de no haber estado nunca bajo el poder del mal.

12 Protoevangelio: Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer, entre su descendencia y la suya. Ella te aplastará la cabeza, mientras tu le muerdes el talón (Gn 3, 15). En el texto hebraico, quien pisa la cabeza de la serpiente es la descendencia de la mujer.

13 Pío XII, Fulgens corona: Si en un momento determinado la santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya -al menos durante ese período de tiempo, por más breve que fuera- la enemistad eterna, de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre.

14 La doctrina de la Inmaculada encontró cierta resistencia en Occidente. Hubo santos, como Agustín, Bernardo, Alberto Magno, Buenaventura y Tomás de Aquino, que al tiempo de afirmar la eximia santidad de María, se resistían a proclamar el privilegio de la Inmaculada. No percibían cómo conciliarlo con la universalidad de la Redención operada por Cristo.

15 Solución: María no es una criatura exenta de redención. Es la primera redimida por Cristo y lo ha sido de un modo eminente en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano. Duns Escoto distingue la redención liberativa de todos nosotros, de la redención preventiva de María.

16 Sixto IV, en 1476 y 1483, aprueba la Fiesta y el oficio de la Concepción Inmaculada, prohibiendo calificar co- mo herética la sentencia inmaculista. Inocencio VIII, en 1489, aprueba la invocación de la Concepción In- maculada. Trento, en 1546, declara que no es inten- ción suya incluir en este decreto, en que se trata del pecado original, a la bienaventurada e inmaculada Vir- gen María, Madre de Dios. San Pío V incluye en el Breviario el oficio de la Inmaculada. Paulo V, en 1616, prohíbe enseñar públicamente la sentencia antiinmacu- lista. Gregorio XV, en 1612, lo prohíbe privadamente. Alejandro VII, en 1661, publica una constitución so- bre la Inmaculada. Clemente XI, en 1708, extiende la Fiesta como de precepto a toda la Iglesia Universal. Hitos del Magisterio sobre la Inmaculada

17 Los Padres descartan no sólo cualquier especie de pecado en la Madre de Dios, también la juzgan ajena a toda imperfección voluntaria, hasta el punto de negar en Ella cualquier acto imperfecto o remiso de caridad. Entienden que, en modo alguno, ha estado inclinada al mal. Privilegios incluidos en la plenitud de gracia, 1

18 La posibilidad de hacer el mal es un signo, pero también una imperfección de la libertad. El verdadero ejercicio de la libertad consiste en elegir el bien porque nos da la gana. La gracia sana la voluntad libre. Donde hay plenitud de gracia, hay plenitud de voluntad sana y, por tanto, plenitud de libertad. Por eso la Santísima Virgen fue libérrima en todo momento.

19 Privilegios incluidos en la plenitud de gracia, 2 La Virgen María estuvo sujeta al dolor. Santísima, sin sombra de pecado, pero pasible y mortal, partícipe de la kénosis de su Hijo, padeció al corredimir con Cristo. Una espada atravesó su alma (anuncio de Simeón). El privilegio de la Inmaculada, lejos de sustraer el dolor de María, aumentó en Ella su capacidad de sufrimiento.

20 Desde su concepción la Virgen es superior en gracia a todas las criaturas, incluidos los ángeles. Pero no era una gracia infinita: creció a lo largo de su vida, especialmente en la Encarnación, al pie de la Cruz y en Pentecostés. Además, el amor recíproco entre el Hijo y la Madre sería una causa ininterrumpida de incremento de gracia para Ella.


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