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Muy tempranamente surge en los escritos de P. Poveda la figura de Santa Teresa. Los Avisos espirituales de la Santa, recopilados por el autor en 1912,

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2 Muy tempranamente surge en los escritos de P. Poveda la figura de Santa Teresa. Los Avisos espirituales de la Santa, recopilados por el autor en 1912, estaban dedicados a las profesoras de las academias de Santa Teresa de Jesús. Tenían como fin marcar los derroteros de quienes vivían en una sociedad secularizada intentando asumir el modelo de sabiduría, y de austeridad «de la mujer más docta y santa que dieron los siglos», y poniendo en práctica «la más alta y más generosa filosofía que jamás los hombres imaginaron», la de Teresa de Jesús. Este espíritu no debía quedar reducido a los claustros y no era en absoluto incompatible con el hacer de los primeros cristianos. (Mª Dolores Gómez-Molleda, en Creí, por eso hablé, Presentación de escritos de la etapa ) clic

3 (Lo que sigue es una selección de la recopilación povedana) AVISOS ESPIRITUALES DE STA. TERESA DE JESÚS Textos recopilados por S. Pedro Poveda en 1912, nº 64 AVISOS ESPIRITUALES DE STA. TERESA DE JESÚS Textos recopilados por S. Pedro Poveda en 1912 Creí, por eso hablé, nº 64

4 ¿Pensáis hijas mías, que es menester poco para tratar con el mundo, y vivir en el mundo, y tratar negocios del mundo, y hacerse como he dicho, a la conversación del mundo, y ser en lo interior extraños del mundo, y enemigos del mundo, y estar como quien está en destierro, y en fin, no ser hombres sino ángeles?

5 A cuanto yo puedo entender, la puerta para entrar en este castillo es la oración

6 Procurad, pues estáis sola, tener compañía. Pues, ¿qué mejor que la del mesmo Maestro? Representad al mesmo Señor junto con vos, y mirad con qué amor y humildad os está enseñando, y creedme, mientras pudiéredes, no estéis sin tan buen amigo.

7 Si os acostumbráis a traerle cabe vos, y Él ve que lo hacéis con amor, y que andáis procurando contentarle, no lo podréis, como dicen, echar de vos; no os faltará para siempre; ayudaros ha en todos vuestros trabajos; tenerle heis en todas partes, ¿pensáis que es poco un tal amigo al lado?

8 Y, si en un año no pudiéramos salir con ello, sea en más; no nos duela el tiempo en cosa que tan bién se gasta, ¿quién va tras nosotros?

9 No penséis, amigas y hermanas mías, que serán muchas las cosas que os encargaré, porque plega al Señor hagamos las que nuestros santos Padres ordenaron y guardaron, que por este camino merecieron este nombre; yerro sería buscar otro, ni deprenderlo de nadie. Solas tres me extenderé en declarar, que son las de la mesma constitución, porque importa mucho entendamos lo muy mucho que nos va en guardarlas para tener la paz, que tanto nos encomendó el Señor interior y exteriormente: la una es amor unas con otras; la otra desasimiento de todo lo criado; la otra verdadera humildad, que aunque la digo a la postre es muy principal, y las abraza todas.

10 Yo no entiendo, ni puedo entender, cómo haya ni pueda haber humildad sin amor, ni amor sin humildad. Ni es posible estar estas dos virtudes en su perfección sin gran desasimiento de todo lo criado.

11 Y si este mandamiento se guardase en el mundo, como se ha de guardar, creo aprovecharía mucho para guardar los demás, sino que por más o por menos, nunca acabamos de guardarle con perfección. Cuanto a la primera, que es amaros mucho unas a otras, va muy mucho; porque no hay cosa enojosa que no se pase con facilidad en los que se aman, y recia ha de ser cuando dé enojo.

12 Todo este edificio, como he dicho, es su cimiento humildad, y si no hay ésta muy de veras, aun por vuestro bien, no querrá el Señor subirle muy alto, porque no dé todo en el suelo. Así que, hermanas, para que lleve buenos cimientos, procurar ser la menor de todas y esclava suya, mirando cómo o por dónde las podéis hacer placer y servir; pues lo que hiciéreis en este caso, hacéis más por vos, que por ellas, poniendo piedras tan firmes que no se os caiga el castillo.

13 Ahora vengamos al desasimiento que hemos de tener, porque en esto está el todo, si va con perfección.

14 Aquí digo está el todo, porque, abrazándonos con sólo el Criador, y no se nos dando nada por todo lo criado, su Majestad infunde las virtudes, de manera que, trabajando nosotros poco a poco lo que es en nosotras, no tenemos mucho más que pelear, que el Señor toma la mano contra los demonios y contra todo el mundo en nuestra defensa

15 Dios nos libre, hermanas, cuando algo hiciéramos no perfecto de decir no somos ángeles, no somos santas. Mirad que aunque no lo seamos, es gran bien pensar, si nos esforzamos lo podríamos ser, dándonos Dios la mano; y no hayáis miedo que quede por Él, si no queda por nosotras.

16 Manos a la labor, como dicen, no entendamos cosa en que se sirva más el Señor, que no presumamos salir con ella con su favor. Esta presunción querría yo en esta casa, que hace siempre crecer la humildad, y tener una santa osadía, que Dios ayuda a los fuertes y no es aceptador de personas.

17 En fin hermanas mías, con lo que concluyo es, que no hagamos torres sin fundamento, que el Señor no mira tanto la grandeza de las obras, como el amor con que se hacen; y como hagamos lo que pudiéramos, hará su Majestad que vayamos pudiendo cada día más;

18 y más como no nos cansemos luego, sino que lo poco que dura esta vida (...) interior y exteriormente ofrezcamos a el Señor el sacrificio que pudiéramos, que su Majestad le juntará con el que hizo en la Cruz por nosotras al Padre para que tenga el valor que nuestra voluntad hubiere merecido, aunque sean pequeñas las obras.

19 Plega a nuestro Señor nos tenga de su mano, y enseñe siempre a cumplir su voluntad. Amen


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