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Tacto Producciones Presenta: SALESIANIDAD HOY ENTRAR.

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Presentación del tema: "Tacto Producciones Presenta: SALESIANIDAD HOY ENTRAR."— Transcripción de la presentación:

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2 Tacto Producciones Presenta: SALESIANIDAD HOY ENTRAR

3 HistoriaNovenaConsagración 15 Minutos Milagros de FE Consejos a Devotos Don Bosco y MARÍA Fiesta 2005 Pon tu confianza y FE en María, Ella te ayudará, JAMÁS se ha dicho que alguien halla sido desoído DON BOSCO Nota: Esta frase la leímos seguramente muchos en una estampa, en una mayólica, en una revista, etc. y de seguro cambio nuestras vidas SALIR

4 VOLVER El título de "María Auxilio de los Cristianos", expresa la mediación de María respecto de la humanidad. Como Madre del Redentor, por fuerza y mérito de la corredención, Ella es la ayuda de la humanidad necesitada de redención; lo es también de cada individuo, porque es la Madre espiritual de todos. El nombre Auxilio de los Cristianos, señala una especial forma de mediación, aquella que María ejerce en favor de la Santa Iglesia.El título de "María Auxilio de los Cristianos", expresa la mediación de María respecto de la humanidad. Como Madre del Redentor, por fuerza y mérito de la corredención, Ella es la ayuda de la humanidad necesitada de redención; lo es también de cada individuo, porque es la Madre espiritual de todos. El nombre Auxilio de los Cristianos, señala una especial forma de mediación, aquella que María ejerce en favor de la Santa Iglesia. Comienzos... Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo". Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto". San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen "Auxiliadora de los que sufren" y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la "Auxiliadora de los enfermos" se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo. El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles" e insiste en que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan" y así cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al gobernante lo que es del gobernante" y lo que dijo Jeremías: "Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien". En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo". San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Y repite: "La "Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte". San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda "Auxiliadora/. El nombre de Auxiliadora se le daba en el año 1030 a la virgen María, en Ucrania (Rusia), por haber liberado aquella región de la invasión de las tribus paganas. Desde entonces en Ucrania se celebra cada año la fiesta de María Auxiliadora el 1ro de octubre. La batalla de Lepanto. En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto..../// SIGUE

5 Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios. Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego - de manera admirable - el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios. Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario. En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS. Las guerras religiosas del siglo XVI El centro de expansión, de este titulo, radicó en Alemania meridional, que, a pesar del triunfo protestante, se propusieron mantenerse fieles al catolicismo. En 1618 estallan las guerras de religión conocidas como "guerras de los 30 años". Los príncipes católicos y el pueblo comenzaron a invocar a la virgen Sma. Con el titulo de "María Auxiliadora" y acudieron en peregrinación a una capilla que, con esta denominación se había levantado a la Virgen en la ciudad de Passau ( Alemania). En medio de las mil vicisitudes de la guerra, de la peste y del enfrentamiento religioso, los católicos de Baviera y del Tirol se sintieron protegidos por la Sma. Virgen y experimentaron una renovación espiritual. Este movimiento mariano estuvo alentado y guiado por los Padres Capuchinos y por la Cofradía de María Auxiliadora, promotora de la nueva devoción mariana. En ella muchos creyeron encontrar un medio seguro para salvar su Fe católica y la libertad de sus tierras. Los turcos atacan Viena (1683) Junto a las convulsiones religiosas y sociales provocadas en le centro de Europa por la crisis protestante, surgió el ímpetu del Islam. En 1683 los turcos, capitaneados por el visir Kará Mustafá, ponen sitio a Viena, capital del impero. El Papa Inocencio XI vio entonces en serio peligro la existencia de una Europa cristiana; los creyentes acudieron a la protección de la Virgen María. La invocación María, ayuda (María hilf), afirma un historiador, recorrió todas las regiones de Alemania y Austria. La victoria fue para las fuerzas cristianas, aunque las islámicas eran tres veces superiores. Viena quedó liberada. Una vez mas los pueblos experimentaron la ayuda de la virgen María Auxiliadora. El Papa y Napoleón. El siglo XIX sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica". Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: "Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados", vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota....// VOLVER SIGUE

6 Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios. San Juan Bosco y María Auxiliadora. El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. su constructr fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Sma. Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera "ciencia y paciencia", porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora. Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares. San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo. El mismo Don Bosco ideó la imagen de la Señora: vestida con túnica y manto regios, como reina bellísima, coronada de doce estrellas, con la enseña de su Hijo Jesús en los brazos, atento como Ella a los hombres, y con el poder de Dios en su mano derecha, simbolizado en el cetro. Y con los ojos en dirección a la tierra, a la Iglesia, a la Humanidad. Una Señora dinámica, en pie, dispuesta a auxiliar de inmediato. Esta imagen, reproducida en miles de formas: medallas, estampas, calendarios, llaveros... nos ofrece una compañía cotidiana como una interpelación y un signo de que detrás hay gente amiga. La imagen también se hace peregrina, en pequeñas estatuillas que van de casa en casa, visitando los hogares en su humilde altar ambulante. Esta visita es devuelta el 24 de mayo, acontecimiento anual de características singulares. Todos los templos de María Auxiliadora reciben a muchedumbres de devotos y son escenario de expresiones impregnadas de un profundo sentido religioso, cristiano y popular. Se dan cita, junto a la liturgia más entrañable, procesiones y verbenas, el calor del encuentro y la alegría de la esperanza. Esta fiesta va precedida de la solemne novena y tiene el 24 de cada mes su conmemoración, como un medio más para la continuidad, a través del año, de una vida cristiana que se va haciendo bajo la mirada alentadora de la Madre Auxiliadora. "María es Madre de Dios y Madre nuestra, Madre poderosa y piadosa, que desea ardientemente llenarnos de favores celestiales" DON BOSCO VOLVER

7 Madre, Reina y Se ñ ora de la Familia Salesiana Madre, Reina y Se ñ ora de la Familia Salesiana NOVENAS A MARÍA AUXILIADORA NOVENAS A MARÍA AUXILIADORA Escoja una de estas novenas para rezar a María Auxiliadora en este mes... Iníciela el 15 para terminar el 23 y celebrar en grande el 24, día consagrado a María Auxiliadora. Novena a María Auxiliadora Don Bosco recomendaba esta novena a María Auxiliadora a los que acudían a él implorando la ayuda de la Virgen. El auxilio de María no se hacía esperar, si al sencillo rezo acompañaban las actitudes fundamentales, que manifiestan los tres puntos concretos de los que consta la novena: Fe, conversión-cambio de vida y generosa ayuda al prójimo necesitado. Hoy como ayer las palabras de Don Bosco siguen siendo las mismas: "Quien confía en la Virgen nunca quedará defraudado" y "Tened una gran confianza en Jesús Sacramentado y en María Auxiliadora y estad seguros que la Virgen no dejará de conseguir lo que deseáis, si es para gloria de Dios y salvación de vuestra alma, si no, os concederá otra gracia igual y tal vez mejor". 1º Rezar, durante nueve días seguidos, tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias con la siguiente jaculatoria: "Sea alabado y reverenciado en todo momento el Santísimo y Divinísimo Sacramento" y luego tres Salves con la jaculatoria: "María Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros". 2º Recibir los Santos Sacramentos de Confesión y Comunión. 3º Hacer o prometer una limosna en favor de las obras de apostolado de la Iglesia o de las obras salesianas. NOVENA DE LA CONFIANZA Madre amable de mi vida auxilio de los cristianos, la pena que me atormenta, pongo en tus divinas manos. Dios te salve María... Tú que sabes mis congojas, pues todas te las confío, da la paz a los turbados y alivia el corazón mío. Dios te salve María... Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a Ti en vano, pues eres madre de Dios y auxilio de los cristianos. Dios te salve María... Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección haya sido abandonado; animado con esta confianza, me presento a ti. ¡Oh Madre de Dios!, no desoigas mis súplicas; escúchalas y acógelas benignamente, ¡oh clemente, oh dulce Virgen María!(Pedir la gracia que se desea y rezar una Salve) NOVENA A MARIA AUXILIADORA G. Virgen Sacratísima, dígnate permitirme que te alabe. R. Dame fortaleza contra tus enemigos. Oración para todos los días Oh Dios Todopoderoso y Misericordioso, que en defensa del pueblo cristiano estableciste admirablemente en la Beatísima Virgen María un perpetuo auxilio; concédenos propicio, que fortalecidos con tal protección, luchando en esta vida podamos en la muerte, conseguir victoria del enemigo maligno, por nuestro Señor Jesucristo. Amén. Tres Avemarías, Gloria y María Auxilio de los Cristianos, Ruega por nosotros. Para concluir cada día: Invocación a María Auxiliadora ¡Oh María! Virgen poderosa, grande e ilustre defensora de la Iglesia... Singular Auxilio de los Cristianos, terrible.../// VOLVER SIGUE

8 .../// como un ejército ordenado en batalla... Tú sola has triunfado en todas las herejías del mundo. ¡Oh Madre!, en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestros apuros, líbranos del enemigo, y en la hora de nuestra muerte, llévanos al Paraíso. Amén. Súplica a María Auxiliadora Necesitando un favor especial, y confiando en tu bondad, a Ti recurro, poderoso Auxilio de los Cristianos. Conocedor de las innumerables gracias que diariamente concedes a tus devotos, he puesto siempre en Ti toda mi confianza; y hoy, humildemente postrado a tus plantas, te suplico, con todo el fervor de mi alma, remedies mi necesidad (expóngase la gracia que se desea obtener). Bien sé, Madre querida que yo no merezco nada; y aún temo que mis culpas sean un obstáculo a tu bondad. Mas Tú puedes, dulcísima Señora, sacarme de este lastimoso estado y hacer que sirva con fidelidad a Ti y a tu divino Hijo, a fin de que yo también pueda experimentar la maravillosa eficacia de tu santo Auxilio. Primer día ¡Oh, María, poderoso Auxilio de los Cristianos que confiados de tu misericordia, acuden a tu trono lleno de confianza! Oye los ruegos de tus hijos que suplicantes imploramos tu poderoso patrocinio, para poder huir del pecado y de las ocasiones de pecar. Tres Avemarías y Gloria Segundo día ¡Oh, María Santísima, Madre de bondad y de misericordia! tú que siempre libraste al pueblo cristiano, con tu poderoso patrocinio, de los asaltos e insidias del enemigo, protege nuestras almas, te lo suplicamos, de las acometidas del demonio, del mundo y de la carne, para que alcancemos completa victoria sobre los enemigos de nuestra salvación. Tres Avemarías y Gloria Tercer día ¡Oh, poderosísima Reina del Cielo, que sola triunfaste de las herejías, que intentaron arrancar a tantos hijos del regazo de nuestra Madre la Iglesia! Ayúdanos ¡oh María! a guardar firme nuestra fe y puros nuestros corazones, en medio de tantas insidias para no contaminarnos con el veneno de tantas perversas doctrinas. Tres Avemarías y Gloria Cuarto día ¡Oh dulcísima Madre nuestra María, tú que eres Reina de los Mártires por los heroicos actos de valor y fortaleza que practicaste en la tierra! Dígnate infundir en nuestro corazón la fuerza necesaria para mantenernos constantes en tu servicio para que, venciendo todo respeto humano cumplamos sin rubor nuestros deberes religiosos y nos comportemos siempre como devotos hijos tuyos hasta la muerte. Tres Avemarías y Gloria Quinto día Querida Madre mía, tú que en el triunfo del Papa Pío VII mostraste tu eficaz patrocinio, desplegaste tu manto protector sobre toda la Iglesia y especialmente sobre su augusto jefe el Sumo Pontífice, defiéndelo en todo momento de los ataques de los enemigos, líbralo de las aflicciones, asístelo siempre para que pueda dirigir al puerto de salvación la navecilla de San Pedro, triunfando de las oleadas embravecidas que amenazan de sumergirla. Tres Avemarías y Gloria Sexto día ¡Oh, María, Reina de los Apóstoles! toma bajo tu protección a los sagrados ministros y todos los fieles de la Iglesia Católica: alcánzales espíritu de unión, de perfecta obediencia al Romano Pontífice, y de celo ferviente por la salvación de las almas; especialmente te suplicamos extiendas tu amorosa asistencia sobre los misioneros, para que consigan atraer a la verdadera fe de Jesucristo a todas las almas, para formar del mundo entero un solo Rebaño bajo la guía de un solo Pastor. Tres Avemarías y Gloria Séptimo día No seas, Madre de misericordia, insensible a los dolores de la Iglesia menospreciada en su doctrina y en sus Sacramentos. No permitas sea derramada en balde la sangre preciosísima de tu divino Hijo,.../// VOLVER SIGUE

9 ilumina a los ciegos que la persiguen, fortalece a los débiles que no la defienden. Brille ¡oh María! tu poder sobre la tierra; sea glorificada y acatada la religión, observada la ley divina y eclesiástica, para que todos te alaben y alcance la humanidad los goces eternos. Tres Avemarías y Gloria Octavo día Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra amantísima, de Ti se ha dicho: todo poder se le ha dado en la tierra y en el cielo; te presentes al trono del Altísimo, no como quien pide, sino como quien manda, a Ti clamamos desde el abismo de nuestras miserias, aleja de nosotros todo mal; bajo tu protección ponemos nuestros bienes, nuestros corazones, almas, potencias, sentidos, vida y todo lo que tenemos; sé nuestro amparo y nuestra defensa durante toda la vida. Tres Avemarías y Gloria Noveno día ¡Oh, piadosísima Madre!, Tú que en todo tiempo te mostraste verdaderamente la Auxiliadora de los cristianos asístenos con tu poderosísimo patrocinio en vida y especialmente en el terrible trance de la muerte, y alcánzanos la perseverancia final. ¡Ah! no nos dejes un solo instante hasta que felices cantemos tus glorias y las misericordias de tu Hijo en el cielo, por los siglos de los siglos. Tres Avemarías y Gloria Don Bosco recomendaba esta novena a María Auxiliadora a los que acudían a él implorando la ayuda de la Virgen. El auxilio de María no se hacía esperar, si al sencillo rezo acompañaban las actitudes fundamentales, que manifiestan los tres puntos concretos de los que consta la novena: Fe, conversión-cambio de vida y generosa ayuda al prójimo necesitado. Hoy como ayer las palabras de Don Bosco siguen siendo las mismas: "Quien confía en la Virgen nunca quedará defraudado" y "Tened una gran confianza en Jesús Sacramentado y en María Auxiliadora y estad seguros que la Virgen no dejará de conseguir lo que deseáis, si es para gloria de Dios y salvación de vuestra alma, si no, os concederá otra gracia igual y tal vez mejor". "María nos asegura que si somos devotos suyos, nos tendrá como hijos suyos, nos cubrirá con su manto, nos colmará de bendiciones en este mundo para obtenernos después el Paraíso". DON BOSCO DON BOSCO VOLVER

10 ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN ¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas. Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra. Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo. Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas. Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea OFRECIMIENTO Enséñame, oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié. Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que sea yo el único que los padezca. Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna. Amén. Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna. Amén. ORACIÓN DE SÚPLICA Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo Jesús. Aceptad esta humilde oferta tú que siempre has sido la auxiliadora del pueblo cristiano. Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro. Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén. VOLVER

11 15 minutos con Maria Auxiliadora 15 minutos con Maria Auxiliadora ¡María! ¡María! ¡Dulcísima María, Madre querida y poderosa Auxiliadora mía! Aquí me tienes; tu voz maternal ha dado nuevos bríos a mi alma y anheloso vengo a tu soberana presencia... Estréchame cariñosa entre tus brazos... deja que yo recline mi cansada frente sobre tu pecho y que deposite en él mis tristes gemidos y amargas angustias, en íntima confidencia contigo, lejos del ruido y bullicio del mundo, de ese mundo que sólo deja desengaños y pesares. Mírame compasiva... estoy triste, Madre, bien lo sabes, nada me alegra ni me distrae, me hallo enteramente turbado y llena de temor...Abrumado bajo el peso de la aflicción, sobrecogida de espanto, busco un hueco para ocultarme, como la tímida paloma perseguida por el cazador... y ese hueco, ese asilo bendito, ese lugar de refugio es,¡oh Madre Augusta! tu corazón. A ti me acerco lleno de confianza... no me deseches ni me niegues tus piedades. Bien comprendo que no las merezco por mis muchas infidelidades; dignas de tus bondades son las almas santas e inocentes que saben imitarte y a las cuales yo tanto envidio sinceramente, mas Tú eres la esperanza y el consuelo, por eso vengo sin temor. ¡Madre mía! Permite que yo no toque, sino que abra de par en par la puerta de tu corazón tan bueno y entre de lleno en él pues vengo cansado y sé que Tú no sabes negarte al que afligido viene a postrarse a tus pies. ¡Virgen Madre! Tu trono se levanta precisamente donde hay dolores que calmar, miserias que remediar, lágrimas que enjugar y tristezas que consolar... por eso, levantándome del profundo caos de mis miserias en que me encuentro sumergido imitando al Pródigo del Evangelio, digo también: "Me levantaré e iré a mi dulce Madre y le diré: ¡Madre buena, aquí está tu hijo que te busca! perdona si en algo te he sido infiel, soy tu pobre hijo que llora, aquí me tienes aunque indigno a tus favores... te pertenezco y no me separaré de Ti, hasta no llevar en mi pecho el suave bálsamo del consuelo y del perdón. ¿Me abandonarás dulce María? ¿No herirán tus oídos mis clamores? ¡Oh, no! tu apacible rostro ensancha mi confianza, tus castos ojos me miran compasivamente disipando las densas nubes de mi espíritu y de mi abatimiento y zozobra desaparecen con tu materna sonrisa. Si majestuosa empuñas tu cetro en señal de poder, como eres mi Madre, es tan sólo para manifestarme que eres la dispensadora de las gracias y mercedes del cielo para derramarlas con abundancia sobre este tu pobre hijo que sólo desea amarte y agradecerte.¡Oh sí! Tú eres el Océano, Madre, y yo el imperceptible grano de arena arrojado en él... Tú eres el rocío y yo la pobre flor mustia y marchita que necesita de Ti para volver a la vida. Que nada me distraiga, que nadie me busque... Yo estoy perdido en el mar inmenso de tu bondad, estoy escondido en el seno misterioso de mi bendita Madre. Reina mía, confiando en tu Auxilio bondadoso y tierno quiero hablarte con la confianza del niño... quiero acariciarte, quiero llorar contigo... traer a mi memoria dulces recuerdos... derramar mi alma en tu presencia para pedirte gracias, arráncame, en una palabra el corazón para regalártelo en prenda de mi amor. Escucha pues, tierna María, mi dulce Auxiliadora, una a una todas mis palabras y deja que cual bordo de fuego penetre en tu corazón, porque quiero conmoverte... quiero rendirlo y quiero en fin que tu Jesús, que tan amable abre sus bracitos sonriendo con dulzura, repita en mi favor nuevamente aquella consoladora palabra que alienta al desvalido y hace temblar al demonio: "He aquí a tu Madre, he aquí a tu hijo"..../// VOLVER SIGUE

12 Sí, aquí estoy... aquí está tu pobre hijo a quien has amado y amas aún con predilección y que te pertenece por todos títulos... la que descansó en tus brazos antes de reposar en el regazo maternal... la que probó tus caricias mucho antes que los maternos besos... ¿lo recuerdas? Yo dormí en tu seno el dulce sueño de la inocencia, viví tranquilo bajo tu manto sin conocer ni sospechas siquiera los escollos de la vida, amándote con ardor y gozando de tus caricias con las que preparaste mi alma y corazón para los rudos ataques de mis enemigos y sin sabores de la vida. Tu mano salvadora no sólo me apartó del abismo en que tantas almas han perecido sino que me regaló con gracias particularísimas y especiales dones, que reserves tan sólo para tus amados. Todo... todo lo confieso para mayor gloria tuya y quisiera tener mil lenguas para cantar tus alabanzas digna y elocuentemente en fervorosos y tiernos himnos de santa gratitud. ¡Ah cuando me hallo cercada de tinieblas y sombras de muerte, sobrecogida de angustioso quebranto... cuando mi corazón tiembla ante la presencia del dolor, este pensamiento dulcísimo de tus tiernas muestras de predilección viene a ser el rayo luminoso que hace surgir mi frente dándome alas para remontarme hasta lo infinito... ¡Oh recuerdo consolador! ¡Bendito seas! Eres la escala por la cual subo hasta el trono de la clemencia y del amor santo y verdadero. Mas ¡ay!... pronto pasaron de aquella alma los días de encanto... con la velocidad del relámpago se disiparon mis goces infantiles y llegó para mí la hora del desamparo... Madre, no puedo soportar su peso...siento quebrantar al mismo tiempo todas mis fuerzas interiores y necesito que tu mano me sostenga para no sucumbir en la lucha...Ansioso te busco como el pobre náufrago busca su tabla salvadora... Levanto a Ti mis ojos y mi pesada frente como el marino en busca de la estrella que debe señalarle el puerto. Me siento como abandonado, semejante a una nave sin piloto a merced del oleaje tempestuoso e incesante... ¡Tengo miedo! mucho miedo de perecer, entre las turbias ondas del agitado mar del pecado... Tengo miedo de la justicia divina a quien soy deudor de tantas y tan especialísimas gracias... pero sobre todo tengo miedo... ¡Oh no quisiera ni decirlo... tengo miedo de serte ingrato, abandonándote algún día y olvidando tus ternuras, pagarlas con ingratitud! ¡Jamás lo permitas, Reina mía! Haz que viva siempre unido a Ti, como la débil hiedra vive asida fuertemente a la robusta encina defendiéndose del furioso huracán... ¿Qué sería de éste tu hijo? ¡Oh Madre! ¿sin Ti? ¡Jamás lo permitas, Reina mía! Haz que viva siempre unido a Ti, como la débil hiedra vive asida fuertemente a la robusta encina defendiéndose del furioso huracán... ¿Qué sería de éste tu hijo? ¡Oh Madre! ¿sin Ti? Mil enemigos me acechan redoblando a cada paso sus infernales astucias... acosado me siento por todas partes y si Tú no me amparas, ¿quién se dolerá de mí? No me alejes, por piedad, sálvame... muestra que eres mi Madre Auxiliadora; olvida por piedad las veces que te he acongojado, reduce a polvo mis pecados, lávame con tus lágrimas y límpiame más y más.Tus brazos son el trono de la misericordia, en ellos descansa tu Jesús... sujétame entre ellos para que no haga uso de la justicia contra mí... dile que acepto el dolor que redime si Tú me lo envías, que venga, si es preciso, el sufrimiento aun cuando mi pobre carne tiemble ante él, con tal que mi alma se torne blanca como la nieve. Sí, dile a tu amado hijo que yo quiero desagraviar para alcanzar su clemencia, dile que eche un velo sobre mis faltas y miserias y que olvide para siempre lo malo que he sido... ¡María! de mi vida no resta más que la última etapa... mis ensangrentadas huellas van marcando mis pasos en la senda escabrosa de la vida que está por cortarse... mi cansado corazón late aún, sí, porque Tú les das vida y aliento, pero derrama las últimas lágrimas que manan de él cual candente lava..../// Mil enemigos me acechan redoblando a cada paso sus infernales astucias... acosado me siento por todas partes y si Tú no me amparas, ¿quién se dolerá de mí? No me alejes, por piedad, sálvame... muestra que eres mi Madre Auxiliadora; olvida por piedad las veces que te he acongojado, reduce a polvo mis pecados, lávame con tus lágrimas y límpiame más y más.Tus brazos son el trono de la misericordia, en ellos descansa tu Jesús... sujétame entre ellos para que no haga uso de la justicia contra mí... dile que acepto el dolor que redime si Tú me lo envías, que venga, si es preciso, el sufrimiento aun cuando mi pobre carne tiemble ante él, con tal que mi alma se torne blanca como la nieve. Sí, dile a tu amado hijo que yo quiero desagraviar para alcanzar su clemencia, dile que eche un velo sobre mis faltas y miserias y que olvide para siempre lo malo que he sido... ¡María! de mi vida no resta más que la última etapa... mis ensangrentadas huellas van marcando mis pasos en la senda escabrosa de la vida que está por cortarse... mi cansado corazón late aún, sí, porque Tú les das vida y aliento, pero derrama las últimas lágrimas que manan de él cual candente lava..../// VOLVER SIGUE

13 .../// Terminará mi existencia y ¿qué será de mí, si mi Auxiliadora no viene en ese momento terrible? ¿A quién volveré mis ojos si te alejas en ese instante? La gracia que te he pedido y tanto deseo para mi agonía, es grandísima y no la merezco, pero la espero con plena confianza y tu sonrisa me alentará. Estoy segura de que aun cuando el demonio ruja a mi derredor, preparando su último asalto, tu mano maternal me acariciará y con sin par solicitud me prodigará los últimos consuelos en mi despedida de este triste valle de lágrimas. Esto lo sé cierto, lo siento en mí y no fallará mi esperanza... ni un momento lo dudo. Los ángeles santos, al ver las ternuras de que seré objeto en el terrible trance exclamarán también enternecidos: "Mirad cómo lo ama nuestra Reina". Esta es la gracia de las gracias, mi último anhelo, mi petición suprema. Haz ¡oh Madre mía! que tu dulcísimo nombre, que fue la primera palabra que supieron balbucear mis infantiles labios entre las caricias de mi buena madre, sea también la última expresión que suavice y endulce mi sedienta boca al entregar mi alma. ¡Madre!... que mi tránsito sea el postrer tributo de mi amor hacia Ti... que sea la última nota de mis cantos que tantas veces se elevaron en tu honor y el beso moribundo que te envíe sea el preludio de mi eterna e íntima unión con la Majestad divina y contigo, ¡oh mi dulce, mi santa y tierna Madre Auxiliadora...! Los ángeles santos, al ver las ternuras de que seré objeto en el terrible trance exclamarán también enternecidos: "Mirad cómo lo ama nuestra Reina". Esta es la gracia de las gracias, mi último anhelo, mi petición suprema. Haz ¡oh Madre mía! que tu dulcísimo nombre, que fue la primera palabra que supieron balbucear mis infantiles labios entre las caricias de mi buena madre, sea también la última expresión que suavice y endulce mi sedienta boca al entregar mi alma. ¡Madre!... que mi tránsito sea el postrer tributo de mi amor hacia Ti... que sea la última nota de mis cantos que tantas veces se elevaron en tu honor y el beso moribundo que te envíe sea el preludio de mi eterna e íntima unión con la Majestad divina y contigo, ¡oh mi dulce, mi santa y tierna Madre Auxiliadora...! "Estamos en este mundo como en un mar borrascoso, como en un destierro, en un valle de lágrimas. María es la estrella del mar, el consuelo de nuestro destierro, la luz que nos indica el camino del cielo enjugando nuestras lágrimas". DON BOSCO VOLVER

14 El año 1887 fue don Bosco por última vez a Florencia; por aquellos días sucedieron hechos que redundaron en honor de María Auxiliadora y de los que dio testimonio un colaborador del periódico Vera Buona Novella de Florencia. «El primero corresponde a una señora de Milán, que hacía cinco meses se iba extenuando víctima de una pulmonía, junto a la total postración de sus fuerzas vitales. »Fue algo maravilloso; aquel mismo día pudo la enferma reemprender sus ordinarias y graves ocupaciones, adaptarse a todo género de comidas, ir de paseo, entrar y salir de casa libremente, como si nunca hubiese estado enferma. Cuando acabó la novena, se encontraba en un estado de salud tan excelente, como no se recordaba haber gozado anteriormente * * »Otra señora sufría, desde hacía tres años, un malestar de palpitaciones, con todos los inconvenientes unidos a este mal. Como le vino la fiebre y una especie de hidropesía, quedó postrada e inmóvil en la cama. Su mal había llegado a tal extremo, que cuando dicho sacerdote le daba la bendición, el marido de la enferma tuvo que levantarle la mano para que pudiese santiguarse. Le recomendó también que hiciese una novena en honor de Jesús Sacramentado y de María Auxiliadora, con la promesa de entregar una limosna para las obras de la citada iglesia, una vez obtenida la gracia de la curación. El mismo día en que se terminaba la novena, la enferma estaba libre de todo mal, y ella misma escribió la narración de su enfermedad. En ella se lee lo siguiente: »María Auxiliadora me ha curado de una enfermedad, para la que se consideraba inútil todo recurso de la ciencia médica. Hoy, último día de la novena, me encuentro libre de todo mal y me siento a la mesa con mi familia, lo que desde hace tres años no había podido hacer. Mientras viva, no cesaré de alabar el poder y la bondad de la augusta Reina del Cielo, y haré todo lo posible para promover su culto, especialmente en la iglesia que se está construyendo en Turín» * * Don Bosco no desperdiciaba ocasión para inculcar en sus hijos la más ferviente gratitud a la Celestial Auxiliadora con la práctica ejemplar de la pobreza. Para estimularlos a amarla y practicarla ejemplarmente solía contar, visiblemente emocionado, que hasta los más pobres sentían el deber de darle alguna limosna en señal de agradecimiento por gracias obtenidas, y que él, comprendiendo perfectamente el sacrificio que se imponían, tenía con ellos una discreción conmovedora. Cuando se trataba de construir la Basílica de María Auxiliadora en Turín, sus asistententes le decían, Pero cómo haremos, don Bosco? le respondió. No se trata de levantar una capilla, sino una iglesia grandísima y muy costosa. Esta mañana no teníamos en casa ni para pagar los sellos del correo. Y don Bosco replicó: Comienza a abrir los cimientos: cuándo hemos empezado una obra contando primeramene con el dinero? Hay que dejar hacer algo a la Divina Providencia. Don Angel Savio ejecutó las órdenes. Pero, como había que dejar bajo el pavimento de la iglesia un subterráneo, resultaba que además de las excavaciones para los cimientos, se debía excavar enteramente, con dos metros y medio de profundidad, una superficie de casi mil doscientos metros cuadrados. Dado el enorme transporte de tierras, por medio de carros, al lugar fijado por el Ayuntamiento, resultó que aquel año sólo se pudo realizar una parte del trabajo. Mientras tanto, la Providencia hacía algo. Al principio hubo varios acomodados ciudadanos que prometieron notables donativos, pero algunos cambiaron de parecer y dedicaron a otra cosa su beneficencia. Otros querían hacer sus ofrendas, pero una vez avanzados los trabajos. Don Bosco pasaba sus apuros. Habían empezado las excavaciones y se echaba encima el pago de la primera quincena. Necesitaba mil liras. De pronto, con motivo del sagrado ministerio, don Bosco fue llamado al lecho.../// VOLVER SIGUE

15 .../// de una persona gravemente enferma. Estaba en cama imposibilitada desde hacía tres meses, aquejada de tos y de fiebre, con grave debilidad de estómago. -Si yo pudiese, comenzó a decir, recuperarme un poco, estaría dispuesta a cualquier rezo, o cualquier sacrificio; sería para mí una señalada gracia si tan sólo pudiese levantarme de la cama. -Qué se le ocurriría hacer?, preguntó don Bosco -Lo que me diga. -Haga una novena a María Auxiliadora. -Qué debo rezar? -Durante nueve días rece tres padrenuestros, avemarías y glorias al Santísimo Sacramento con tres salves a la bienaventurada Virgen María. -Lo haré y qué obra de caridad? -Si le parece bien y si consigue una verdadera mejoría, haga una ofrenda para la iglesia de María Auxiliadora que se está edificando en Valdocco. -Sí, sí, con mucho gusto. Si durante esta novena consigo solamente poderme levantar de la cama y dar unos pasos por esta habitación, haré un donativo para la iglesia de que me habla. Empezó la novena y estábamos ya en el último día. Don Bosco debía entregar aquella tarde no menos de mil liras a los obreros. Fue a visitar a la enferma. Abrióle la doncella y con gran gozo le anunció que su señora se encontraba perfectamente curada; había dado ya dos paseos y había ido a la iglesia para dar gracias al Señor. Mientras la criada le contaba rápidamente todo aquello, salió jubilosa la misma señora, exclamando: -Estoy curada, ya he ido a dar gracias a la Virgen Santísima; tenga el paquete que le he preparado. Esta es la primera limosna, pero ciertamente no será la última. Don Bosco tomó el paquete, volvió a casa, lo desenvolvió y halló cincuenta napoleones de oro, que eran precisamente las mil liras que necesitaba. Desde este momento, como veremos, fueron tales y tantas las gracias de la Virgen, para quienes cooperaban a la construcción de su iglesia en Valdocco, que bien puede asegurarse que Ella misma la edificó * * Lo que sucedió en Portugal el ocho de diciembre de 1888 no es un milagro ordinario, sino un grandísimo milagro, como año y medio después lo calificó el cardenal Luis Masella, prefecto de la sagrada Congregación de Ritos. Sor María Josefa Alves de Castro, religiosa dorotea, residente en el colegio de Covilla, diócesis de Guarda, se puso gravemente enferma en el mes de marzo. Se le diagnosticó tuberculosis pulmonar. Desde el mes de septiembre estaba la enferma tan falta de fuerzas que no podía ni recostarse en la cama. Su confesor extraordinario, el padre jesuita Nicolás Rodríguez, que la vio entonces varias veces, escribe que tenía un aspecto cadavérico. Un día le llevó este padre una reliquia de don Bosco. Apenas la besó la enferma, sintió abrirse su corazón a la esperanza, experimentando en su interior un misterioso consuelo. El veintidós de noviembre comenzó una novena a María Inmaculada pidiendo que, por intercesión de don Bosco, le devolviera la salud. La noche siguiente al quinto día concilió el sueño, como no podía hacerlo desde bastante tiempo; durmiendo, le pareció que le tocaban a la espalda y la llamaban por su nombre. Se despertó sobresaltada, pero, al no ver a nadie, se desvaneció. No supo explicar después si el desvanecimiento duró mucho o poco; sólo recordaba que había visto a don Bosco que le decía: -Quisiera concederte lo que me pides; pero no puedo, porque la Virgen está disgustada contigo. Con todo, no te desanimes, yo te ayudaré. Y, dicho esto, desapareció. Para entender el alcance de este dulce reproche conviene tener presente una confidencia de la Hermana sobre el tiempo anterior a su enfermedad..../// VOLVER SIGUE

16 .../// «Me parecía, escribe, que vivía una gran tibieza, porque caía frecuentemente en faltas notables, para una religiosa. El día once de abril fui a confesarme, pero con gran extrañeza mía, noté que mi confesor usaba palabras muy ásperas, y esto me desanimó bastante». Durante la noche siguiente a la aparición, y estando despierta, perdió las fuerzas y se desmayó. Apareciósele entonces la Inmaculada con don Bosco, el cual, de rodillas ante la Virgen, le pedía que perdonara a la religiosa, añadiendo que en adelante observaría sus propósitos. Y la Virgen le dijo a la Hermana: -Si te corriges, no te abandonaré. Fue cosa de breve duración, que terminó dejando su alma inundada de satisfacción. El día veintinueve comenzó la novena de la fiesta de la Inmaculada con un fervor como nunca. El cuarto y el quinto día de la novena tuvo nuevas visitas de la Santísima Virgen y de don Bosco. La Virgen le dijo: -Si prometes servirme con más fervor y ser más fiel a mi divino Hijo, el día de mi fiesta recobrarás la salud perdida. Pero entre tanto su estado despertaba las más serias inquietudes. Durante tres días consecutivos las hemoptisis que tanto la atormentaban, eran más frecuentes y lamentables; la sangre que vomitaba era de un hedor pestilencial. Y, a pesar del recrudecimiento de la enfermedad, la enferma esperaba confiada el ocho de diciembre. La vigilia tuvo una fiebre violentísima. De las tres a las cuatro de la mañana parecía que iba a echar sus pulmones. Después se tranquilizó y se durmió un rato. Finalmente he aquí que la voz de don Bosco, que tan bien conocía, la despertaba y le dirigía estas consoladoras palabras: -Levántate; estás curada. No olvides lo que has prometido. Saltó la Hermana del lecho, se arrodilló en el suelo y, después de permanecer así unos minutos, advirtió que ya no sentía ningún mal.Sin embargo, volvió a acostarse para esperar el sonido de la campana a la hora de levantarse la comunidad. A las cinco se arregló, bajó a la capilla y asistió de rodillas a dos misas; pasó a continuación al refectorio con las Hermanas, que estaban maravilladas, y desayunó con buen apetito. Sor María Josefa tenía veintinueve años de edad y casi diez de profesión religiosa. Al enterarse el padre jesuita, de lo ocurrido, quiso estudiar personalmente el caso, y la encontró en perfectas condiciones dedicada a sus ocupaciones. Volvió a verla ocho años después y, como él escribe, presentaba aspecto lozano y trabajaba activamente. Don Joaquín Berto, que acompañó en varias ocasiones a don Bosco a Florencia, nos da el siguiente testimonio: «En 1873 pregunté al Siervo de Dios por qué dicha Marquesa y su familia usaban tanta deferencia con él, tomaban tan a pecho el incremento de las obras Salesianas y se preocupaban constantemente del Oratorio, y él me contó confidencialmente el suceso del ahijado de la Marquesa. Ella misma me dijo muchas veces: »-Estoy convencida de que don Bosco es un santo». La Marquesa no pudo olvidar nunca el hecho de que don Bosco había resucitado a su ahijado y lo repetía con frecuencia, asegurándolo totalmente después del 1881, también a don Faustino Confortola, con quien tenía gran confianza. El año 1887 fue don Bosco por última vez a Florencia; durante la comida en casa Uguccioni, la Marquesa recordó a los comensales con todos sus detalles el suceso de su ahijado resucitado. Don Bosco bajó la cabeza y, sonrojado, callaba. Don Carlos Viglietti, que estaba presente, nos dio la noticia. Nosotros mismos, para comprobar este hecho prodigioso, preguntamos a don Bosco sobre el mismo, ya en sus últimos años, y obtuvimos plena confirmación con todos los pormenores descritos; pero, al concluir su relato, después de una breve pausa,.../// VOLVER SIGUE

17 .../// añadió con una expresión de profunda humildad: «Quizá no estaba muerto». No podríamos pretender una confirmación más explícita. Por aquellos días sucedieron otros hechos que redundaron en loor de María Auxiliadora y de los que dio testimonio un colaborador del periódico Vera Buona Novella de Florencia. «El primero corresponde a una señora de Milán, que hacía cinco meses se iba extenuando víctima de una pulmonía, junto a la total postración de sus fuerzas vitales. »Pasaba don Bosco por estos lugares: la visitó y aconsejó que recurriese a María Auxiliadora, con una novena de oraciones en su honor, y la promesa de una limosna para las obras de la iglesia, que se estaba levantando en Turín, con el título de María Auxiliadora de los Cristianos. La limosna debía hacerse solamente después de obtener la gracia. »Fue algo maravilloso; aquel mismo día pudo la enferma reemprender sus ordinarias y graves ocupaciones, adaptarse a todo género de comidas, ir de paseo, entrar y salir de casa libremente, como si nunca hubiese estado enferma. Cuando acabó la novena, se encontraba en un estado de salud tan excelente, como no se recordaba haber gozado anteriormente. »Otra señora sufría, desde hacía tres años, un malestar de palpitaciones, con todos los inconvenientes unidos a este mal. Como le vino la fiebre y una especie de hidropesía, quedó postrada e inmóvil en la cama. Su mal había llegado a tal extremo, que cuando ((538)) dicho sacerdote le daba la bendición, el marido de la enferma tuvo que levantarle la mano para que pudiese santiguarse. Le recomendó también que hiciese una novena en honor de Jesús Sacramentado y de María Auxiliadora, con la promesa de entregar una limosna para las obras de la citada iglesia, una vez obtenida la gracia de la curación. El mismo día en que se terminaba la novena, la enferma estaba libre de todo mal, y ella misma escribió la narración de su enfermedad. En ella se lee lo siguiente: »María Auxiliadora me ha curado de una enfermedad, para la que se consideraba inútil todo recurso de la ciencia médica. Hoy, último día de la novena, me encuentro libre de todo mal y me siento a la mesa con mi familia, lo que desde hace tres años no había podido hacer. Mientras viva, no cesaré de alabar el poder y la bondad de la augusta Reina del Cielo, y haré todo lo posible para promover su culto, especialmente en la iglesia que se está construyendo en Turín» VOLVER

18 Los devotos de María Auxiliadora, son parte de la familia en la forma instituida por el mismo Don Bosco. Esta pertenencia empeña a honrar a María Auxiliadora Madre de la Iglesia, participando a la misión juvenil y popular de Don Bosco, sobre todo aumentando y defendiendo la fe entre la gente. En la familia salesiana los devotos evidencian el valor peculiar de la devoción popular mariana, como instrumento de evangelización y promoción de la juventud necesitada. He aquí algunos consejos: 1) Valorizar en sintonía con la Iglesia, de la cual María es modelo y figura, la participación a la vida litúrgica, en particular a los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, en la practica de la vida cristiana personal; es modelo y figura, la participación a la vida litúrgica, en particular a los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, en la practica de la vida cristiana personal; 2) Vivir y difundir la devoción a María Auxiliadora según el espíritu de Don Bosco y en armonía con la renovación de la familia salesiana; 3) Renovar, potenciar y vivir las prácticas de piedad popular, como por ejemplo la conmemoración de cada 24 del mes, el rosario, la novena de María Auxiliadora, la bendición de María Auxiliadora; etc.; 4) Rezar por las vocaciones de la Iglesia, laicales, religiosas y ministeriales, y favorecer con los medios a disposición las vocaciones de la familia salesiana; 4) Rezar por las vocaciones de la Iglesia, laicales, religiosas y ministeriales, y favorecer con los medios a disposición las vocaciones de la familia salesiana; 5) Imitar María cultivando en la propia familia un ambiente cristiano, practicando con la oración y la acción la solicitud por los jóvenes más pobres y las personas necesitadas; personas necesitadas; 6) Vivir la vida diaria con criterios evangélicos, en particular con la acción de gracias a Dios por las maravillas que realiza, y ser fieles aun en la hora de dificultad y de cruz, como lo hizo María. 6) Vivir la vida diaria con criterios evangélicos, en particular con la acción de gracias a Dios por las maravillas que realiza, y ser fieles aun en la hora de dificultad y de cruz, como lo hizo María. "Es casi imposible ir hacia Jesús si no se va por medio de María". DON BOSCO VOLVER

19 DON BOSCO Y LA VIRGEN : DON BOSCO Y LA VIRGEN : "Los motivos que tenemos para ser devotos de la Virgen son: María es la más santa de todas las criaturas, María es la Madre de Dios, María es nuestra Madre". "Quien confía en María no se sentirá nunca defraudado". "María quiere la realidad y no la apariencia". "María no hace las cosas sólo a medias": "María Auxiliadora ha obtenido y obtendrá siempre gracias especiales, y aun extraordinarias y milagrosas, para los que ayudan a dar educación cristiana a los jóvenes en peligro con obras, consejo, buen ejemplo o simplemente con la oración". "María es nuestra guía, nuestra maestra, nuestra madre". "María santísima siempre nos ha hecho de madre". "Un apoyo grande para vosotros, un arma poderosa contra las insidias del demonio la tenéis, queridos jóvenes, en la devoción a María Santísima". "Un apoyo grande para vosotros, un arma poderosa contra las insidias del demonio la tenéis, queridos jóvenes, en la devoción a María Santísima". "María nos asegura que si somos devotos suyos, nos tendrá como hijos suyos, nos cubrirá con su manto, nos colmará de bendiciones en este mundo para obtenernos después el Paraíso". "Estamos en este mundo como en un mar borrascoso, como en un destierro, en un valle de lágrimas. María es la estrella del mar, el consuelo de nuestro destierro, la luz que nos indica el camino del cielo enjugando nuestras lágrimas". "María Santísima protege a sus devotos en todas las necesidades, pero los protege especialmente en el momento de la muerte". "Las madres de la tierra no abandonan nunca a sus hijos. Del mismo modo María, que ama tanto a sus hijos durante la vida, con cuánta ternura, con cuánta bondad acudirá a protegerlos en sus últimos instantes, cuando mayor es la necesidad". "Amad, honrad, servid a María. Procurad hacerla conocer, amar y honrar por los demás. No sólo no perecerá un hijo que haya honrado a esta madre, sino que podrá aspirar también a una gran corona en el cielo". VOLVER

20 VOLVER MARÍA TE ESPERA ¡NOFALTES!

21 "Amad, honrad, servid a María. Procurad hacerla conocer, amar y honrar por los demás. No sólo no perecerá un hijo que haya honrado a esta madre, sino que podrá aspirar también a una gran corona en el cielo". DON BOSCO Estimado Hermano Lector: Espero que el presente archivo halla enriquecido tu amor a nuestra Santísima Madre MARÍA AUXILIADORA y te fortalezca espritualmente y te llene de esperanza, pues..... NO ESTAMOS SOLOS, tenemos a una buena Madre, la mejor, la mas buena, la mas bella, el mejor regalo que DIOS nos dio. ¿qué decirte finalmente?... Difunde este archivo y comparte tu amor, fé y alegría de ser... ¡SALESIANO HIJO DE MARÍA AUXILIADORA! MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS Ruega por Nosotros


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