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FLSP 7010: Historia de la lengua española Verano del 2002 Prof. A. Torrejón Quinta parte.

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1 FLSP 7010: Historia de la lengua española Verano del 2002 Prof. A. Torrejón Quinta parte

2 Morfosintaxis. En la historia de una lengua, los cambios morfológicos (estructura de los morfemas) y sintácticos (reglas de combinación de palabras en la formación de oraciones) están íntimamente relacionados y muchas veces se influyen mutuamente:En castellano, el desarrollo del sistema de preposiciones (cambio sintáctico), contribuyó a la desaparición los casos (elementos morfológicos) que expresaban las mismas relaciones en latín clásico.Por esta razón es preferible tratar la morfología y la sintaxis como una sola unidad. Cambio morfológico.En el cambio morfológico intervienen dos fuerzas: los cambios fonológicos y los ajustes analógicos.Los cambios fonológicos a menudo destruyen los sistemas de la lengua original: P. ej., LC DĪCŌ, DĪCIS /k/, Esp. digo /g/, dices /θ/.La analogía trata de restablecer estos sistemas: Ej., LC SENTIO, SENTĪS, SENTIT, Esp. siento, sientes, siente. Si SENTIO hubiera seguido el proceso normal (/ E / > /e/ por influencia de /j/), el resultado sería senzo (/t/+[j]>/θ/), pero es siento por analogía 1

3 2 El sustantivo. En latín el sustantivo se componía de la raíz, que llevaba el significado básico y en parte el género del sustantivo, y un sufijo que indicaba el número y el caso (relaciones sintácticas): DOMINUS, DOMIN- = raíz, -US = singular, nominativo (sujeto). Número: singular y plural. Casos: nominativo (sujeto), genitivo (posesión), acusativo (objeto directo), dativo (objeto indirecto), vocativo (para llamar), ablativo (otras relaciones): singularplural NominativoMĒNSAMĒNSAE(la mesa) GenitivoMĒNSAEMĒNSĀRUM(de la mesa) AcusativoMĒNSĀMMĒNSĀS(la mesa) DativoMĒNSAEMĒNSĪS(a la mesa) VocativoMĒNSAMĒNSAE(mesa) AblativoMĒNSĀMĒNSĪS (con, en la mesa) Este sistema operaba en la lengua escrita. En algunos casos era necesario usar preposiciones para evitar ambigüedad (Ej. MĒNSAE podía ser gen. sg., dat. sg., nom. pl. y voc. pl.).

4 3 El sustantivo (cont.). Hay evidencia de que en desde los comienzos del latín hablado se usaba otros medios, principalmente preposiciones, para aclarar formas ambiguas.Ocasionalmente, en vez del genitivo (MARMORIS TEMPLUM) se encuentra DE desde con ablativo (DE MARMORE TEMPLUM), construcción heredada por el castellano (templo de mármol).En lugar del dativo (PUELLAE a la niña) para expresar el complemento indirecto el latín hablado usaba IN hacia, dentro de o AD hacia y acusativo (AD PUELLAM), de donde viene el complemento indirecto castellano a la niña.Esta misma construcción (a + sustantivo), en vez del acusativo, se usó en castellano antiguo para distinguir el complemento directo humano del sujeto, especialmente cuando estos eran nombres propios (a Álvaro mató Rodrigo ). La a personal pasó a ser obligatoria sólo en el Siglo de Oro. Los cambios fonológicos tuvieron como consecuencia la pérdida de diferencias entre los morfemas de caso, lo que aumentó la importancia de las preposiciones. Las consecuencias de los cambios fonológicos sobre el sistema de casos fueron las siguientes:

5 4 El sustantivo (cont.). La desaparición de la -M final a menudo causó la fusión del acusativo singular con el ablativo singular (dat. MONTE(M) = abl. MONTE).La pérdida de la distinción entre Ā y Ă, junto con la pérdida de la –M final hizo que fuera imposible la distinción entre el nominativo singular MĒNSA, el acusativo singular MĒNSĀM y el ablativo singular MĒNSĀ.La fusión de Ŭ con Ō y con las otras vocales posteriores ayudó a que acusativos singulares, como DOMINŬM no se distinguieran de dativos y ablativos singulares como DOMINŌ.La convergencia de Ĭ, Ē y las demás vocales anteriores causó la fusión del nominativo y acusativo plural MONTĒS con el genitivo singular MONTĬS No fueron los cambios fonológicos los responsables de la pérdida del sistema de casos y de su reemplazo por preposiciones, sino que la gradual importancia que adquirieron las preposiciones para aclarar ambigüedades hizo que el sistema de casos resultara redundante.

6 5 El sustantivo (cont.). Los cambios fonológicos ocasionaron una considerable reducción en el número de casos. Hacia el siglo IV ó V d.C. en el L. V. de España había probablemente dos: nominativo (sujeto) y oblicuo (las demás funciones). Este sistema ofrecía las siguientes formas (las 5 declinaciones se habían reducido a 3): singularplural 1Nominativo/rósa//rósas/ Oblicuo/rósa//rósas/ 2Nominativo/ánnos//ánni/ Oblicuo/ánno//ánnos/ 3aNominativo/léo//leónes/ Oblicuo/leóne//leónes/ 3bNominativo/núβes//núβes/ Oblicuo/núβe//núβes/

7 6 El sustantivo (cont.). Este sistema sobrevivió hasta el siglo XII-XIII en francés y provenzal, en otras áreas se cambió aun antes al sistema de formas invariables para singular y el plural.Los procesos por por los que se llevó a cabo este cambio fueron los siguientes: 1.La /s/ final que aparece en la mayoría de las formas de plural y en algunas de singular pasó a analizarse como marca de plural: /-s/ = plural, /Ø/ = singular. Por analogía se extendió a los casos que no seguían este patrón: sg. /ánno/, /núβe/ (en lugar de /ánnos/, /núβes/). 2.Muchos sustantivos del grupo 3a, por analogía expandieron su forma nom. singular, basándola en la del nom. plural: /leóne/ < /leónes/, con lo que se fundió con la de oblicuo (/leóne/). 3.Por analogía con los demás grupos, se cambió el nom. plural de /ánni/ a /ánnos/).Como resultado de estos ajustes, se pierden todas las distinciones de caso.De este nuevo sistema se deriva el del castellano actual, con formas invariables para el singular y el plural.

8 7 El sustantivo (cont.). Según estudios tradicionales (p. ej., Menéndez Pidal), dicen que el las formas modernas se derivan del acusativo latino, el cual asumió las funciones de las otras formas (MĒNSĀ(M) > mesa, MĒNSĀS > mesas).Según Penny, esta interpretación no es exacta, pues no explica cómo la forma propia del complemento directo ha asumido las funciones del sujeto. Género. En el paso del latín al castellano, el género sufre dos cambios fundamentales:El sistema latino de tres géneros (masculino, femenino, y neutro) se reduce a dos (masculino y femenino), asignándose los sustantivos neutros latinos a uno u otro genero castellano.Hubo cambios que aumentaron la correspondencia del género con la terminación de los sustantivos.

9 8 Sustantivos neutros. El género neutro latino tiene pocas características semánticas y formales que permitan diferenciarlo de los otros géneros:Aunque es posible que en el latín primitivo los sustantivos inanimados fueran de género neutro, y los animados, masculinos o femeninos, hacia el s. I a.C. había muchos sustantivos inanimados masculinos o femeninos, y animados neutros.En lo formal, los sustantivos neutros de la 2ª declinación compartían con los masculinos los morfemas de todos los casos, excepto los del nominativo singular y plural y del acusativo plural: Nom.sg. masc. –US (TAURUS), neutro -UM (PRĀTUM); nom. pl. masc. -Ī (TAURĪ), neutro -A (PRĀTA); acus. pl. masc. -ŌS (TAURŌS), neutro –A (PRĀTA).Al perder las consonantes finales y cambiar la terminación del nominativo plural a los neutros se identifican con los masculinos. Así, en castellano: toro, toros; prado, prados.Los neutros de la 4ª declinación se identificaron con los masculinos de la misma de manera similar: CORNU, CORNUA > cuerno, cuernos.

10 9 Sustantivos neutros (cont.).Los neutros de la 3ª declinación, cuyo nom. y acus. sg. acababa en -US (TEMPUS, CORPUS, PECTUS, pl. TEMPORA, CORPORA, PECTORA) también fueron absorbidos por la clase de masculinos en -o/-os: tiempo, tiempos; cuerpo, cuerpos; pecho, pechos.Hay evidencia de que en el castellano preliterario estos sustantivos tenían una terminación invariable -os en singular y en plural. La evidencia viene del Esp. ant., donde se encuentran frases como en tiempos de, en cuerpos, en pechos, al lados de, en que el sustantivo aparentemente es singular. En otros contextos, estos sustantivos habían sido completamente asimilados a la clase de sustantivos masculinos en -o/-os.En la 3ª declinación también había grupo de neutros imparisílabos (en el nom. tenían una sílaba menos que en los otros casos: NŌMEN, pl. NŌMINA) que acababan en -N o en -R. Estos sustantivos fueron tratados como los otros imparisílabos (/léo/, /leónes/), o sea, la forma del singular se expandió basada en el plural, y la terminación del plural analógicamente se cambió a -es. Arbitrariamente se les asignó género masculino o femenino, a veces por asociación con palabras similares.

11 10 Sustantivos neutros (cont.).En esta clase se encuentran los siguientes sustantivos: NŌMEN/NŌMINA> *NŌMINE/NŌMINA>nombre(s) masc. VĪMEN/VĪMINA> *VĪMINE/VĪMINA>mimbre(s) masc. AERĀMEN/AERĀMINA> *AERĀMINE/AERĀMINA>alambre(s) masc. EXĀMEN/EXĀMINA> *EXĀMINE/EXĀMINA>enjambre(s) masc. LEGŪMEN/LEGŪMINA> *LEGŪMINE/LEGŪMINA>legumbre(s) fem. LŪMEN/LŪMINA> *LŪMINE/LŪMINA>lumbre(s) fem. CULMEN/CULMINA> *CULMINE/CULMINA>cumbre(s) fem. RŌBUR/RŌBORA> *RŌBORE/RŌBORA>roble(s) masc. ŪBER/ŪBERA> *ŪBERE/ŪBERA>ubre(s) fem. SULFUR> *SULFURE>azufre masc.Algunos sustantivos neutros (ARMUM/ARMA) conservaron el plural en -a, que se interpretó como singular. A algunos se les agregó un nuevo plural en -as y otros, que fueron interpretados como colectivos, no tuvieron plural: BRACCIA (sg. BRACCIUM brazo) > braza (medida) LIGNA (sg. LIGNUM trozo de leña) > leña VŌTA (sg. VŌTUM voto) > boda.

12 11 Sustantivos neutros (cont.).Han perdido totalmente el sentido colectivo: ARMA (sg. ARMUM arma) > arma, MŌRA (sg. MŌRUM mora) > (zarza)mora, OPERA (sg. OPUS obra) > obra, PIGNORA (sg. PIGNUS promesa) > prenda PIRA (sg. PIRUM pera) > pera. En esta reclasificación de los los neutros como masculinos o femeninos, la forma del neutro generalmente determina el género. Cuando la forma no permite decidir (neutros en -e), la decisión es arbitraria.

13 12 Marcación del género de los sustantivos. Masculinos y femeninos en –US y en –A.En L. C. la mayoría de los sustantivos cuyo nominativo acababa en –US eran masculinos y los que acababan en -A eran femeninos. El L.V. acentuó esta correlación.Había tres grupos de sustantivos femeninos en –US: nombres de árboles (PĪNUS pino), de piedras preciosas (TOPAZIUS topacio), y de parentesco (SOCRUS suegra, NURUS nuera). El L. V. los nombre de árboles y piedras preciosas cambiaron al masculino, SOCRUS y NURUS pasaron a SOCRA, NURA.En castellano antiguo, con la excepción de mano, todos los sustantivos en -o eran masculinos, y con la excepción de día, todos los sustantivos en -a eran femeninos. Masculinos en femeninos en –E y en consonante.En estas palabras ha sido frecuente el cambio de masculino a femenino, y viceversa, en palabras populares y cultas.El cambio de femenino a masculino ha sido frecuente en palabras que comienzan con vocal, porque en castellano antiguo el artículo definido tenían la misma forma para ambos géneros: el, un.

14 12 Marcación del género de los sustantivos. Algunos ejemplos: amor, honor, fem. en lat., masc. en castellano; calor, color cambian a masc. en el Siglo de Oro; árbol, fem. en lat., fem. o masc. en Esp. ant., ahora masc.; arte, fem en lat. y Esp. ant., ahora masc en sg. y fem. en pl.; orden, masc. en lat. Gradualmente se hace fem. en castellano; origen, fem. en lat. y castellano hasta el Siglo de Oro, ahora masc.; sal, masc. en lat., fem. en castellano; valle, fem. en lat. y Esp. ant., ahora masc.Un grupo pequeño de sustantivos no cabe en ninguno de estos paradigmas: buei (

15 ¡Fin, y a disfrutar el verano!


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