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EVANGELIO SEGUN EL ESPIRITISMO CAPITULO VIII Bienaventurados los que tienen el corazon limpio.

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Presentación del tema: "EVANGELIO SEGUN EL ESPIRITISMO CAPITULO VIII Bienaventurados los que tienen el corazon limpio."— Transcripción de la presentación:

1 EVANGELIO SEGUN EL ESPIRITISMO CAPITULO VIII Bienaventurados los que tienen el corazon limpio

2 Dejad a los niños ir a mi La pureza de corazón es inseparable de la sencillez y de la humildad, y excluye todo pensamiento de egoísmo y orgullo; por esto Jesús toma la infancia como emblema de esa pureza, como la tomó también por el de la humildad. Esta comparación podría no ser justa si se considera que el espíritu del niño puede ser muy viejo, y que trae, naciendo otra vez a la vida corporal, las imperfecciones de que no se ha despojado en las existencias precedentes; sólo un espíritu llegado a la perfección podría dársenos como tipo de la verdadera pureza.

3 El niño necesita cuidados delicados que sólo la ternura de una madre puede prodigarle, y esa ternura aumenta con la debilidad y la ingenuidad del niño. Para una madre, su hijo es siempre un ángel, Todas sus facultades se hallan en estado latente. Este estado transitorio es necesario para dar al espíritu un nuevo punto de partida. la intuición que conserva de la experiencia adquirida. Pudiendo decirse que durante los primeros años, el espíritu es verdaderamente niño. Es mas flexible, mas accesible.

4 El espíritu reviste, pues, por una temporada el ropaje de inocencia, emblema de la pureza y de la sencillez.

5 Pecado de pensamiento. Adulterio Oísteis que fué dicho a los antiguos: No adulterarás. - Pues yo os digo que todo aquél que pusiere los ojos en una mujer para codiciarla, ya cometió adulterio en su corazón con ella. (San Mateo, cap. V, v. 27 y 28). Adulterio: Jesús la empleó muy a menudo por extensión para designar el mal, el pecado y cualquier mal pensamiento,

6 La verdadera pureza no está sólo en los actos, también está en el pensamiento, porque el que tiene el corazón puro, tampoco piensa en el mal; esto es lo que quiso decir Jesús. Condena el pecado hasta de pensamiento porque es una señal de impureza. Debemos hacer una distinción importante. En virtud de su libre albedrío, todo mal pensamiento, es, pues, resultado de la imperfección del alma.

7 pero según el deseo que ha concebido de puríficarse, ese mal pensamiento viene a ser aún para ella una ocasión de adelantamiento, porque lo rechaza con energía; ese indicio de una mancha que se esfuerza en borrar, si se presenta la ocasión de satisfacer un mal deseo, no cederá, y después que haya resistido, se sentirá más fuerte y alegre por su victoria.

8 En resumen: en la persona que ni siquiera concibe el pensamiento del mal, el progreso se ha cumplido; en la que tiene este pensamiento, pero que lo rechaza, el progreso está en camino de cumplirse; en aquella, en fin, que tiene ese pensamiento y se complace en el mal, está en todo su vigor; en la una está hecho el trabajo, en la otra está por hacer; Dios, que es justo, toma en cuenta todos esos matices en la responsabilidad de los actos y de los pensamientos del hombre.

9 Verdadera pureza. Manos no lavadas Quien maldijere al padre y a la madre, muera de muerte. No ensucia al hombre lo que entre en la boca; mas lo que sale de la boca, eso ensucia al hombre. Mas lo que sale de la boca, del corazón sale, y esto ensucia al hombre. Porque del corazón salen los pensamientos malos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.

10 Vosotros los fariseos, limpiáis lo de fuera del vaso y del plato: mas vuestro interior está lleno de rapiña y de maldad. Los judíos habían descuidado los verdaderos mandamientos de Dios. Era mucho más cómodo observar los actos exteriores que el reformarse moralmente. El objeto de la religión es conducir al hombre a Dios; así, pues, el hombre no llega a Dios hasta que es perfecto; toda religión que no hace al hombre mejor, no consigue su objeto, y aquélla en la cual cree apoyarse para hacer el mal, es o falsa, o falseada en su principio. Tal es el resultado de todas aquellas cuya forma altera el fondo.

11 No basta, pues, tener las apariencias de la pureza; ante todo es preciso tener la pureza del corazón.

12 Escándalos: Si tu mano es objeto de escándalo, córtala Mirad que no tengáis en poco a uno de estos pequeñitos: porque os digo que sus ángeles en el cielo siempre ven la cara de mi Padre, que está em los cielos. (San Mateo, cap XVIII, v. de 6 a 10). Escándalo se dice de toda acción que choca con la moral o decoro de una manera ostensible. Jesús: "Sepulcros blanqueados por fuera, mas llenos de podredumbre por dentro, vasos limpios por fuera y sucios por dentro".

13 "Es menester que vengan escándalos en el mundo", dijo Jesús, porque siendo los hombres imperfectos en la tierra se inclinan a hacer mal, y porque malos árboles, dan malos frutos. Es necesario, pues, entender por estas palabras, que el mal es una consecuencia de la imperfección de los hombres, y que no tengan una obligación de hacerlo. Estando los hombres en expiación en la tierra, se castigan ellos mismos por el contacto de sus vicios,

14 El mal es necesario y durará siempre, porque si desapareciese, Dios quedaría privado de un poderoso medio para castigar a los culpables; luego es inútil tratar de mejorar a los hombres. Supongamos a la humanidad transformada en hombres de bien; nadie procurará hacer daño a su projimo, y todos serán felices porque serán buenos. Tal es el estado de los mundos adelantados, de los que el mal está excluído.

15 "Mas ay de aquel por quien viene el escándalo"; es decir, que el mal, siendo siempre el mal, el que ha servido, sin saberlo, de instrumento para la justicia divina Muchas cosas no pueden comprenderse sin la clave que da el Espiritismo.

16 INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS Dejad a los niños venir a mí Cristo dijo: "Dejad a los niños venir a mí" Estas palabras profundas, en su sencillez, no se concretan al simple llamamiento de los niños, si que también al de las almas que gravitan en los mundos o estados inferiores en donde la desgracia ignora la esperanza. Jesús llamaba a El la infancia intelectual de la criatura formada; a los débiles, a los esclavos, a los viciosos; nada podía enseñar a la infancia física, prisionera de la materia, sometida al yugo del instinto y que no pertenecía al orden superior de la razón y de la voluntad que se ejercen alrededor de ella y por ella.

17 Pero, queridos mios, estamos ya en los tiempos en que los errores explicados serán verdades. (Juan Evangelista. París, 1863). "Dejad venir a mí a los niños", porque yo poseo la leche que fortifíca a los débiles. Dejad venir a mí a los ignorantes, para que yo les ilustre. Diréis en todos los instantes de vuestra vida: Padre mío, que se haga vuestra voluntad y no la mía. Si tenéis amor, tendréis todo lo que podáis desear en vuestra tierra.

18 Si tenéis amor, habréis colocado vuestros tesoros, en donde la polilla y el orín no pueden alcanzarlos. ( Un Espíritu protector. Bordeaux, 1861)

19 Bienaventurados los que tienen los ojos cerrados Yo no sé hacer milagros sin la voluntad de Dios. En vuestras aflicciones, levantad siempre los ojos al Cielo y decid desde el fondo de vuestro corazón: "¡Padre mío. curadme, pero haced que mi alma se cure antes que las enfermedades del cuerpo. Pues que estoy aquí, en una reunión en la que ante todo se trata de estudios, os diré que los que están privados de la vista, deberían considerarse como los bienaventurados de la expiación.

20 Acordáos que Cristo dijo que era menester arrancar vuestro ojo si era malo, y que valía más que lo echarais al fuego que ser la causa de vuestra condenación. ¡Ah! ¡Cuántos hay en vuestra tierra que un día maldecirán en las tinieblas el haber visto la luz! ¡Oh! sí, qué felices son aquellos que en su expiación son castigados por la vista; su ojo no será objeto de escándalo y de pecado: pueden entregarse completamente a la vida de las almas y pueden ver más que vosotros que véis claro... Cuando Dios me permite ir a abrir los párpados a alguno de esos pobres enfermos y volverles la luz, me digo: alma querida, ¿por qué no conoces todas las delicias del espíritu que vive en la contemplación y en el amor? Tú no solicitarías ver imágenes menos duras y menos apacibles que las que te es dado entrever en tu ceguedad.

21 Oh!, sí, bienaventurado el ciego que quiere vivir con Dios; más feliz que vosotros que estáis aquí, siente la felicidad, la toca, vé las almas y puede lanzarse con ellas a las esferas de los espíritus, que aún los predestinados de la tierra no ven; el ojo abierto siempre está dispuesto a hacer faltar al alma; el ojo cerrado, por el contrario, siempre está dispuesto a hacerla elevar a Dios. Creedme, mis buenos y queridos amigos, la ceguera de los ojos muchas veces es la verdadera luz del corazón. Ten confianza en la bondad de Dios que ha hecho la felicidad y ha permitido la tristeza! (Vianney, cura de Ars. París, 1863).

22 Observación. Cuando una aflicción no es consecuencia de los actos de la vida presente, es preciso buscar su causa en una vida anterior. Lo que se llaman caprichos de la suerte, no son otra cosa que efectos de la justicia de Dios. Dios no castiga arbitrariamente: quiere que entre la falta y la pena haya siempre correlación. Si en su bondad ha echado un velo a nuestros actos pasados, nos pone sin embargo en su camino, diciendo: "El que ha herido por la espada, perecerá por la espada"; palabras que pueden traducirse de este modo: "Siempre somos castigados por donde hemos pecado".

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