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Tú me preguntas, hijo mío, por qué es diferente esta noche de todas las noches. Por qué todas las noches comemos jamets y matzá, y esta noche solamente.

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Presentación del tema: "Tú me preguntas, hijo mío, por qué es diferente esta noche de todas las noches. Por qué todas las noches comemos jamets y matzá, y esta noche solamente."— Transcripción de la presentación:

1 Tú me preguntas, hijo mío, por qué es diferente esta noche de todas las noches. Por qué todas las noches comemos jamets y matzá, y esta noche solamente matzá. Por qué todas las noches comemos verduras diversas, y esta noche solamente maror. Por qué mojamos los alimentos dos veces. Porque comemos reclinados.

2 Yo te agradezco, hijo mío. Te agradezco por preguntar. Porque si me preguntas, no puedo olvidar; si indagas, no puedo permanecer callado. Hijo mío, por tu voz inocente habla nuestra conciencia. Tu voz me conduce a la verdad. ¿Por qué es diferente esta noche de todas las noches, hijo mío? Porque esta noche recordamos Recordamos a los que fueron esclavos en Egipto, aquellos sobre cuyas espaldas restallaba el látigo del faraón. Recordamos el hambre, el cansancio, el sudor, la sangre, las lágrimas. Recordamos el desamparo de los oprimidos frente de los poderosos. Recordamos con alivio: es el pasado. Recordamos con tristeza: es el presente.

3 Todavía existen faraones. Todavía existen esclavos. Los Faraones modernos no construyen pirámides, pero construyen estructuras de poder e imperios financieros. Los faraones modernos ya casi no recurren al látigo; someten corazones y mentes mediante técnicas sofisticadas.

4 Sus esclavos se cuentan por millones en este mundo en que vivimos. Son los negros privados de sus derechos en África del Sur; son los poetas que no pueden publicar sus versos en Cuba; son los inmigrantes a quienes, en Europa, les está reservado el trabajo más pesado y la hostilidad de los grupos fascistas; son los refuseniks soviéticos que claman por su identidad; son las mujeres y jóvenes fanatizados por el régimen del ayatolá iraní; son los presos políticos de Chile; son los famélicos del noroeste brasileño; son los chicos que mueren por docena de enfermedad o hambre en el norte argentino; son las poblaciones indígenas exterminadas lentamente en tantos lugares; son los obreros explotados y los campesinos sin tierra.

5 Para éstos, no llegó todavía su Tierra Prometida. Para ellos la vida sigue siendo tan amarga como el maror. También a ellos los recordamos esta noche, hijo mío. Con ellos repartimos, en la imaginación, nuestro trozo de matzá. No seas como el ingenuo, que ignora los dramas de su mundo. No seas como el perverso, que los conoce, pero no hace nada para modificar la situación.

6 Pregunta, hijo mío, pregunta todo lo que quieras saber: la duda es el camino hacia el conocimiento. Pero cuando llegues a sabio, procura emplear tu sabiduría en beneficio de los demás. Repártela, como hoy repartimos nuestra matzá. Sigue el consejo de nuestros sabios y recuerda la salida de Egipto no sólo en la noche de Pesaj sino en todos los días de tu vida.

7 Extraído de: Un seder para nuestros días Maocyr Scliar Shalom Ediciones

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